Vox populo


Aguerrido, con barba que emula a un reyezuelo visigodo, Santiago Abascal dirige su voz al pueblo concentrado en Vistalegre, venido de todas partes del país en flotas de autobuses. Uno tras otro, los representantes de la Fuerza política dan rienda suelta a sus discursos, entre aplausos y banderas izadas. No es difícil entender el ascenso de la derechona (usando sus términos, ellos insistían en distinguirse de la derechita edulcorada) sin complejos. Lo que resulta intrigante es que no se destapen las inconsistencias de su discurso. Colgar etiquetas de “ultraderecha” “extrema derecha” o “fascismo”, como hacen buena parte de los medios de comunicación, poco o nada aclara acerca del ascenso de Vox y todo lo más sirve para generar alarma, revuelo, y darle un poco de sal y pimienta a la agenda política para prevenir frente al hastío otoñal o los temas cansinos capaces de hartar a cualquiera, como el referéndum que nunca tendrá lugar.

Intentemos desmenuzar algunas inconsistencias del discurso de VOX:

  • Españolismo: este quizá sea el punto más llamativo. El partido se dirige al pueblo para presentarse como los defensores de España, el partido de los españoles, el partido que velará por el mantenimiento de la esencia del país y sus costumbres, tradiciones e idiosincrasia esencial. Sin embargo….  Lo cierto es que Vox no es sino la última emulación que se hace en España de otros fenómenos extranjeros, este país de emuladores, transportistas, importadores ,  imitadores, donde no hay capacidad de creación sino ingenio. Hasta para eso llegamos tarde. AfD , Amanecer Dorado, UKIP, Forza Nova, Front National, El republicanismo de Trump…. De manera que no van a buscar nada que se amolde a la idiosincrasia española. Lo que harán será importar de nuevo el discurso xenófobo y machista que recorre Europa y encuentra su monstruo al otro lado del Atlántico. En Polonia no hay partido con esta divisa, pero el país entero está tomado por una ideología similar.
  • Falso radicalismo: en relación a lo anterior, hablan en nombre de España con un discurso exaltado , una arenga a ritmo militar. Sin embargo…. Lo cierto es que en España apenas ha habido revoluciones: la comodidad, la moderación, la templanza, y el conformismo cómplice de la pereza caracterizan las costumbres hispanas. Un síndrome de Diógenes colectivo conforme al cual cuesta deshacerse de las tradiciones y los hábitos. La revolución acá solo se entiende como golpes, estallidos de fuerza militar y autoritarismo: falta interiorización para el compromiso y la conciencia revolucionaria.  Vox populo y no vox populi porque el discurso de este partido se dirige a alterar y entretener a la multitud aburrida, empobrecida y hastiada, no hablan en su nombre sino que les hablan para venderles una revolución sin muertes ni heridas, una revolución mediática y televisada.
  • La Sagrada familia, ese enigmático colectivo: resulta sorprendente el llamamiento a “la España que madruga” y la preocupación por los intereses colectivos, cuando esta formación política propone un modelo organicista de sociedad. “España como una gran familia”, “el país es una casa, yo decido quien entra y quien sale”, afirma el rey vikingo. Emulando a un patriarca que guíe al pueblo, Vox resulta más parecido a un movimiento religioso que a un partido preocupado por lo público. Lo público es justamente lo que está fuera de tu casa. Vox intenta dejar el espacio público allende nuestras blindadas fronteras, en ultramar.
  • Los políticos sobran: otra de las divisas es abaratar el gasto en cargos políticos dedicados a causar divisiones, desatender los problemas reales de “la gente” y robar dinero a golpe de impuestos. Aparte de la articulación de estos Dirigentes como representantes políticos, resulta llamativo que se considere a los políticos como una tropa de extraterrestres llegados al país en naves espaciales, o venidos del extranjero, como si de una dinastía de Habsburgos se tratase. Los políticos fueron socializados en España, fueron delegados de clase, jugaron en el patio del recreo, fueron damas o reinas de las fiestas de su pueblo, fueron populares y ganaron en “habilidades” sociales y poder.  Habrá algún ingenuo que piense en la selección de los mejores y pueda entender el desencanto y sentirse muy herido por tener tan malos representantes a los que emular, admirar y obedecer. Hay que ser muy ingenuo para seguir pensando en la selección de los mejores. Cualquiera puede ver cómo el magnetismo personal no es una cuestión de un misterioso carisma, sino la destreza y “habilidad” social para el engaño, la manipulación y la persuasión.
  • Lo llaman exogamia y no lo es: podría pensarse que un aspecto positivo de este partido consiste en cuestionar la viabilidad y deseabilidad del Estado de las Autonomías. A este respecto el líder vikingo fue muy claro en Vistalegre: el problema de las Autonomías es que van en contra de la diversidad de España. Porque nada tiene en común un ciudadano de Lérida con uno de Tarragona, o un ciudadano de Soria con uno de León. Así que no se engañen: Vox no arremete contra la fiebre identitaria , das Volk , das Blut und Boden, sino que ahonda todavía más en la patria chica, el terruño y el paletismo cerrado de Villarriba, levantando la cerca frente a los de Villabajo.

 

 

 

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5 respuestas a Vox populo

  1. kyriosfnet dijo:

    Programa electoral: «61. Implantar el sistema de cheque escolar. Devolver a los padres una auténtica libertad para elegir la educación de sus hijos, empezando por la elección del colegio.»

    FREEDOM REAL YA.

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  2. Medida dirigida a fomentar y seguir cofinanciando los colegios concertados religiosos. Si por freedom se entiende libertad para adoctrinar a los hijos con ideas fanáticas, pues se entra en un conflicto de intereses: la libertad de los padres frente a la libertad de los hijos. Si los hijos no son propiedad de los padres, ¿ por qué pueden ellos atribuirse el poder para adoctrinarlos según su conveniencia?

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  3. artihta dijo:

    Me encanta el punto 3: aún recuerdo aquellas explicaciones de macroeconomia como si fueran economia doméstica (valga la redundancia). Todas estas historias que cuentan, como la del estado como empresa, funcionan muy bien con la gente apoltroná en su sofá, solo hablan de su casita, su hijos y su pueblaco, y luego sueñan con ser lo que no son, unos machotes barbarrojas. En fin, un placebo para evitar el dolor de sentirse estúpidos.

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  4. perdonadme por la errata : quién, aparece sin tilde. No estoy en las mejores condiciones para escribir.

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  5. Mat. dijo:

    para añadir al punto 1) Españolismo-de-importación apuntar: me parece que lo de acabar el mitin soltando un «Que Dios os bendiga y que Dios bendiga España» es tan patriótico como un BigMac hecho con ternera cantábrica D.O.

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