Cartas para la educación anestética (I)


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Esta semana tuve que leer el libro “What Are They Thinking?!” como parte de un curso para (re)formación de profesores. Me pareció necesario compartir con vosotros mi opinión y animaros a leerlo más por insana curiosidad que por amor a la ciencia.

La neurociencia en realidad es un conglomerado de varias disciplinas relacionadas con la anatomía y fisiología del cerebro que intenta no sólo explicar sus cómo funcionan sus partes sino como esto repercute en el comportamiento, como configuran la psique humana. Sin duda es el debate de nuestra época. Nuevas canciones en boca de nuevos profetas, pero en las que resuenan melodías muy antiguas.

En la primera parte describe de una manera muy machacona los cambios que ocurren en el cerebro de los adolescente. Fue muy interesante ver como la neurología ha sido capaz de estudiar cambios en la materia gris del cerebro, o la distribución de funciones especializadas. Punto.

Cuestión de faldas

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No es una animalización del salvaje, es hombre con hipertricosis

En el segundo capítulo, salud mental, el autor describe problemas psicológicos desde la perspectiva de las neurociencias. Si bien es cierto que puntualmente menciona el “contexto” nunca se lo valora como un actor en la génesis de la personalidad. Por ejemplo: la variable sexual se sobrevalora, mientras que factores sociales como la desigualdad de género (vease la objetualización del cuerpo sexuado) ni se menciona. Ved aqui:

“Como con la ansiedad y la depresión, el hecho de que las mujeres son más propensas a sufrir anorexia nos da una pista de su origen biológico, aunque el mecanismo biológico exacto de la enfermedad sigue siendo desconocido. (…) por la tendencia normal de los estrógenos a reducir el apetito se magnifica con la anorexia.”

En tan sólo una frase es capaz de proponer un argumento es doblemente falaz: primero, deducir una relación entre biología y psicología, y segundo, para colmo, se reconoce abiertamente que se desconoce la relación causa-efecto. Estos dos párrafos de la página 85 son preocupantes por la dejadez para situar un tema muy concreto dentro una amplia perspectiva.

La banalización del habitus

El ámbito familiar y local, lo personal, los condicionantes políticos, históricos o social, lo cultural, simplemente no existen. El profesor banaliza las “otras” causas más adelante:

 “Si vas a un colegio privado en Beverly Hills tienes más posibilidades de obsesionarte con tu peso que si vivieses en una ciudad corriente. (…) Si tu adolescente está interesada en se modelo, bailar, actuar o deportes como la lucha o la gimnasia que enfatizan el control del peso…”

En definitiva, para la neurociencia, la guinda del pastel es que vivimos en una “sociedad que adoctrina en que lo delgado es bello” (cito del libro). Queda fuera del menú, por ejemplo, la degradación del cuerpo del joven a un mero cuerpo bonito (cuerpos mejor adaptado diría algún evolucionista) seguramente porque eso es lo “normal” de cara a cebar la industria cosmética que satisface una autoestima famélica. Para llegar a estas conclusiones necesitaríamos faltan ingredientes como Bourdieu, la crítica feminista al consumismo y la ética en general. Y eso, no le cabe a la bioquímica neuronal.

Quizás por ello el primer párrafo del libro sean ejemplos del relativismo cultural en respuesta a precisamente esta pregunta:

“¿Cuándo se convierte un menor en adulto, una niña en mujer, un niño en hombre? “

Intuyo que los neuro-clérigos intentas exorcizar a los demonios de la antropología y predican la venida de una explicación total definitiva ¡Aleluya!

Incluso más allá

Me temo que el alcance de estas falacias extiende sus raíces hasta la ética y la política. Las neurociencias se han ganado un nicho según ensanchamos el conocimiento de la naturaleza del cerebro, pero eso no debe confundirse con suplantar otros campos.

En el capitulo sobre la violencia se nos dice que el cerebro del abusón (bully) o el espectador de películas violentas o el jugador de videojuegos en los que se dispara y mata, recibe una dosis de dopaminas y endorfinas que a la larga refuerzan ese tipo de comportamiento, perpetuando el mal hábito ¿qué piensas sobre esto, Alex?

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Es más, después de una discusión (no un debate), que la acompaño la lectura, puede comprobar como el determinismo genético y ambiental eliminan cualquier alternativa que explique el origen de los problemas de nuestra sociedad.

La neurociencia ha matado la teoría crítica.

 Para los interesados en el tema:

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Acerca de Luis Alipio

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3 respuestas a Cartas para la educación anestética (I)

  1. kyriosfnet dijo:

    Cuando he leído lo de “Nuevas canciones en boca de nuevos profetas, pero en las que resuenan melodías muy antiguas.” me he quedado flipando pensando que de alguna forma habías llegado a aprender a escribir. Luego el rollo de siempre, incoherente y aburrido. Y al final pones un link para interesados en el tema… con el coñazo que has escrito no se interesa en el tema ni dios bendito.

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  2. paquidermianerviosa dijo:

    pero un momento : ¿el texto está escrito con sintáxis checa? En el contenido todo OK, me recuerda mucho al libro aquel del Mito del Cerebro creador

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