Epiciclos ptolemaicos y ley electoral


El sistema electoral español (conocido vulgarmente por “(la) ley D’Hondt”) es uno de los temas de actualidad que cada no mucho y con periodicidad creciente es objeto de debate. La principal peculiaridad es que, en el Congreso de los Diputados, algunas opciones políticas ocupan un número mayor de escaños que otras a pesar de tener un menor número de votos (es el caso de CiU respecto a IU y UPyD -así como de Amaiur respecto a estos segundos-); y, en segundo lugar -y con una repercusión mediática mucho menor-, que las seis primeras fuerzas extraparlamentarias (esto es: sin representación en el Congreso) obtuvieron en noviembre de 2011 más apoyos que la fuerza menos votada de las presentes en la cámara (a saber: Geroa BAI con alrededor de 42.000 votos). El caso más llamativo es el de EQUO, primera fuerza extraparlamentaria del país, que tiene más votos que algunos partidos (BNG y CC) a quienes el sistema electoral les asignó nada más y nada menos que dos escaños.

La formación ecologista lleva en el punto 59 de su programa una reforma del sistema electoral:

59. Reforma del marco normativo electoral para garantizar la proporcionalidad y equidad del voto, la igualdad de oportunidades para todas las opciones políticas, la mejora del vínculo entre votantes y cargos electos y para dar mayor capacidad al electorado y la ciudadanía. Esta reforma se plantea en dos fases :

Primera fase reforma inmediata de la LOREG ( Ley Orgánica Régimen Electoral General ) sin reforma constitucional.

Esta reforma se plantea con la asignación de 1 diputado o diputada mínimo por provincia en lugar de los 2, de ahora, establecer un colegio de restos a nivel estatal con 50 diputados y diputadas, listas desbloqueadas, eliminación de la barrera electoral del 3% así como el cambio de la Ley D’Hondt por la de Hare.

Segunda fase con la reforma de la Constitución, defenderemos como posible fórmula un sistema de doble papeleta para el Congreso que mantiene la votación a listas de partidos desbloqueadas y otra parte de elección directa de diputados en listas abiertas además de desbloqueadas. Se propone asimismo la eliminación del requisito de avales acompañado de una limitación del acceso al censo electoral para el conjunto de formaciones.

UPyD, por su parte propone lo siguiente:

1.2 – Modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.

2 – Aumento del número de diputados de 350 a 400 y sustitución de la fórmula electoral D´Hondt por otra fórmula electoral más proporcional, como la fórmula Hare.

3 – La circunscripción electoral será la provincia, más Ceuta y Melilla, para 198 Diputados; se elegirá un mínimo de un diputado por cada circunscripción, y los demás, hasta 146, se distribuirán en proporción a la población oficial de cada circunscripción.

4 – Los 200 Diputados restantes se elegirán en una circunscripción única de carácter nacional.

5 – Hasta que el desarrollo de las herramientas informáticas permita la introducción sencilla de las listas abiertas, el procedimiento de elección de los Diputados seguirá el principio de “listas desbloqueadas”, de modo que el elector tenga la posibilidad de alterar el orden de los candidatos en la lista.

6 – Reforma posterior del art. 68 de la Constitución para suprimir la provincia como circunscripción electoral, sustituyéndola por la Comunidad Autónoma.

7 – Eliminación de cualquier obstáculo artificioso al pluralismo político, como la obligación de recoger el 0’1% del censo electoral de las circunscripciones a las que quieran presentarse partidos extraparlamentarios.

Ambas propuestas coinciden en articular la reforma del sistema electoral español en dos fases, siendo la segunda de ellas el cambio de parte del articulado de la Constitución. En el caso de UPyD (en el punto 6) se propone “suprimir la provincia como circunscripción electoral, sustituyéndola por la Comunidad Autónoma”, mientras que para EQUO se podría en una primera fase -previa a la reforma constitucional (en la que no se menciona cambio de modelo de circunscripciones)- cambiar “la asignación de 1 diputado o diputada mínimo por provincia en lugar de los 2 de ahora” (propuesta que comparte UPyD) y “establecer un colegio de restos a nivel estatal con 50 diputados y diputadas” -los magentas proponen un número mucho mayor para ello, de unos 200-. Ambos partidos parecen coincidir en el diagnóstico: el problema está en el papel de la provincia como circunscripción, aunque aspiren a solucionarlo de diferentes maneras.

Cabe ver las propuestas de ambas formaciones como intentos de afinar la proporcionalidad (es decir: disminuir la desviación entre el voto que recibe un partido político y su tranducción en escaños). Sin duda, la aplicación de cualquiera de estas dos fórmulas supondría una mejora en ese sentido, y es probable que en términos de estrategia política e ingeniería legislativa tenga que plantearse algo como lo que proponen UPyD o EQUO; pero al no replantear radicalmente el sistema electoral español y mantener la provincia (o la comunidad autónoma, tanto da) como circunscripción -aunque solo se en parte-, estos sistemas propuestos resultan innecesariamente complejos de cara al objetivo buscado (a saber: expresar con rectitud el principio de igualdad de voto), tal y como el sistema ptolemaico, aun siendo perfectamente capaz de dar cuenta de los datos observables e incluso de servir para realizar predicciones manteniendo a la tierra como centro, era bellísimamente rebuscado.

Necesitamos un giro copernicano electoral. Los sistemas geocéntricos fueron haciendose más y más enrevesados para poder ir dando cuenta de los crecientes matices que se les oponían sin renunciar al geocentrismo, y en cierto momento fueron sustituidos, rechazados en favor de sistemas más sencillos (el heliocentrismo). La “batalla” ideológica entorno al sistema electoral sigue estando ganada por los partidarios de la tierra, de la identidad y de la “cercanía” entre electores y elegidos, cuya caracterización de la representación política son aquellos hombres que nacen en los bancales de “Amanece que no es poco”. No hace mucho, el PP de Madrid lanzaba el globo sonda de una reforma electoral que acercaba “los diputados a los ciudadanos” mendiante la implantación de circunscripciones unipersonales. Recientemente, se ha anunciado que el PSOE estudia una reforma electoral en la que la circunscripción pase a ser la comarca para así “procurar una mayor cercanía y relación entre elector y el elegido”

Cercanía y calor humano: esas parecen ser las dádivas que el duopolio hegemónico piensa incluir en la carta a los reyes magos. Sin ánimo de ironizar más sobre ello, hay que reconocer que el control ciudadano a los diputados es sencillamente imprescindible, y que todas las medidas que apunten a mejorar “la transparencia” o “la cercanía” deben ser bienvenidas. Pero no por ello hay que ser ilusos y pensar que, en algunos temas, se puede consiguir mejorar ciertos aspectos de la realidad sin que sea a costa de otros. Así pues, hay que optar; hay que elegir entre dar primacía en la distribución de escaños o bien a la tierra… o bien a las luces y sombras de los programas políticos.

heliocentrismo

Anuncios

Acerca de kyriosfnet

cada vez que pongo algo en el blog, muere un gatito.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s