Sismología y suciedad


Y bien ¿qué es la crítica? ¿cómo dar respuesta a la impertinente pregunta acerca del lugar de la crítica  o a aquélla otra, recientemente planteada por un amigo, acerca del papel de los intelectuales en la sociedad o, por plantearlo en otros términos, acerca del vínculo entre teoría y praxis? Como a mi modo de ver (quizá debido a exceso de impaciencia entre culpables autoconscientes) la pregunta quedó sin respuesta voy a intentar, por un lado definir el problema llevándolo a una dirección determinada y que actualmente me resulta  familiar ( el combate entre normatividad y praxis de  los postwittgenstenianos contra su maestro) y, en segundo lugar, adelantando una segunda dirección en la que creo que puede ir la respuesta. O sea que será una indicación sobre otra indicación.

Quienes se han visto atraídos por la filosofía del segundo Wittgenstein se han topado con la siguiente situación: el autor caracteriza sus juegos de lenguaje como formas de vida, los cuales son plurales y diferenciables, constan de proposiciones fijas y otras variables ( en una línea  similar si bien con diferencias respecto de Kuhn, Lakatos, etc), avanza hacia los límites del juego en el que él mismo se halla inmerso y se topa con la figura del loco , el BPD (Borderline personality disorder), quien permite establecer tales límites. El loco coincide aquí con el autor y por tanto con el filósofo, quien a juicio de Wittgenstein se limitaría a describir el juego de lenguaje “dejando las cosas como están”. Además de la inquietante presencia de un “crítico” que es sólo espectador del mundo en que vive, se plantea el problema de inconmensurabilidad de juegos de lenguaje definidos como plurales (sincrónica y diacrónicamente).

Como ejemplo un fragmento de la película Revolutionary Road:

 

Así las cosas surge el debate entre los postwittgensteinianos acerca de la relación entre normatividad y praxis ¿ha de consistir la filosofía en mera descripción y en qué sentido dicha descripción puede decirse “crítica”? Calificado de “positivista”este talante de mero registro presuntamente neutral e “inocente” de la realidad se considera automáticamente como ineficaz o de escasa fuerza para establecer cualquier modelo normativo que se pretenda racional.  La misma crítica toca a otros “empiristas”  más pretéritos, como Hume. Pero ¿fueron las descripciones de ambos autores actos “neutros”, fue la “descripción” de la causalidad de Hume un acto “neutro”o cuestionó la verdad de las leyes gravitatorias newtonianas, fue la “descripción” de “su”juego de lenguaje un acto neutro por parte de Wittgenstein o no sirvió más bien para trazar los límites del juego de lenguaje y acotar así un suelo firme de creencias común a una colectividad de participantes en dicho juego?

Al criticar la escasa potencialidad de ambos autores a nivel afirmativo o , dicho de otro modo, al alabar sus dotes como “críticos” en sentido negativo haciendo ver su déficit programático y su ineficacia política ( con argumentos que desembocan todos en la pregunta “¿y entonces qué?”) se plantea con frecuencia la dicotomía entre “el plano del ser”, “el plano del deber ser” y, más aún, se subraya la necesidad de que el segundo pertenezca a una región transcendente respecto del primero. Deberíamos cuestionar la necesidad de tal veredicto.

En un mapa de placas tectónicas podemos ver cómo el límite de cada placa supone una dimensión exterior a ella que la acota y separa de otra placa también acotada, ese límite es además la  falla que permite y explica el movimiento de cada fragmento. Y todo ello sin salir del planeta Tierra. Es desde ese límite a la par interior y exterior a cada placa y a la siguiente como puede conocerse la extensión y forma del pedazo.

El trazado de los límites de los juegos de lenguaje, la sede de las contradicciones, la morada de los parias que no dominan el lenguaje y permanecen en él siempre enajeados, siempre conversos y marranos, la extrañeza respecto del mundo, el trato con desconocidos, lejos de tratarse de una descripción neutra, impersonal o inocente es  motor del cambio, a la par dibujante y demiurgo, configurador de una ontología. Paradójicamente no le es ajeno al paria el mundo en que se siente extraño, justamente sólo él desplaza todo lo demás tratando de buscar un sitio. Su crítica es tanto más encarnizada (le va la vida en ello) en cuanto surge de su necesidad de apropiación, de recuperación de un lugar que le ha sido arrebatado en ese juego de lenguaje que él mismo otea.

“Una pragmática que tomara conciencia de sí, es decir, que tomara conciencia de su condición necesariamente infectasucia, esto es, como afectada por las instancias que reconoce como propias de su misma relevancia significativa, tiene la ventaja de que permite el diálogo real, la comunicación real. Es cierto que esta comunicación no está limpia de intereses, pero la pragmática sucia sólo obliga a que estos intereses sean declarados, sean puestos encima de la mesa, no sean ocultados, para lo que basta con aplicar las máximas de Grice que son, como he explicado antes, éticos y no sólo lógicos. Con esto no creo que vayamos a ninguna parte especialmente fabulosa, pero, al menos, no nos quedamos en una parálisis completa. Defiendo, pues, una filosofía del lenguaje que asume el carácter, no de descripción de los fenómenos del lenguaje, sino de crítica de lo que en esos fenómenos está implicado cultural e incluso ontológicamente –por tanto una pragmática que a sí misma se considera como una pragmática ontológica y que, por eso mismo, se hace cargo de los propios presupuestos, de otra parte inevitables o irreductibles.” QUINTÍN RACIONERO CARMONA.

Nota:  esto ha sido un borrador que está pendiente de reescritura. Agradezco todos los comentarios.

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3 respuestas a Sismología y suciedad

  1. luispy dijo:

    “Paradójicamente no le es ajeno al paria el mundo en que se siente extraño, justamente sólo él desplaza todo lo demás tratando de buscar un sitio.”

    thumbs up

    “los lugares poetizados son habitables”

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  2. kyriosfnet dijo:

    tal vez la impertinencia cínica y el hablar libre de los adorables perrunos, mirando desde una óptica divina, tomándolos como juegos, nos permitan mirar al discurso normativo también como juego, tal vez juego de segundo grado pero con dificultades para no ser juego ensimismado. Ahí descubrimos el corsé -o tal vez camisa de fuerza-: la normante norma es horma de “lo normal”, expresión máxima de la parálisis completa.

    ¿No sería más interesante explorar los caminos de la praxis (¿holzwege?), en vez de con la luz trascendental, con otras cosas…?. Pero, ¿existen de verdad esos caminos y, ay, somos culpables de no verlos?, ¿están dados… o están por hacer: caminante-no-hay-camino…?. Y para poder jugar así, ¿no será necesario diferenciar entre el jugar -en cuyo darse se da y se oculta la norma- y el competir -cuyas (ridículamente rígidas) coordenadas hacen posible la victoria, la jerga de gesta, Die Diktatur des Orgasmus-?. Qé locura, qé desvarío, qé sinrazón, pero: ¿no será qe sólo sin desembarazarnos completamente de la póiesis puede haber algo además de crítica negativa?.

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    • paquidermianerviosa dijo:

      umm la última parte la escribí demasiado rápido. No quería proponer una crítica negativa espectadora, como dije. Elegí la figura del paria para ver la situación de alguien que estando fuera del sistema éste no le es indiferente sino que en su diagnóstico hay compromiso. Ahora bien si lo que preguntas es si es posible una actitud crítica estando inmerso en el juego de lenguaje yo creo que NO, y por eso elegí a Wittgenstein para mostrar una crítica que consista en salir del centro del juego hacia los bordes (pero un borde no es estar fuera del todo claro), o un camino como tú has dicho. Dicho enfoque no tiene porque llevar a machacar el sistema (creo que tu comentario va por ahí) uno puede terminar asintiendo al juego y decirse conservador y qué se yo, per o si lo hace de modo crítico será después de un cuestionamiento que implica una suspensión o retirada.
      Parto claro de un estado de embotamiento previo en el juego del que hay que salir, pero esto no sonará raro ¿no?

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