KINGDOMS RISE, KINGDOMS FALL


¿Fue por su “cripticismo” por lo qe “Lost” resultó todo un éxito de audiencia?. Esa dispersión absoluta de minitramas y miniconflictos, dispersión rayante en lo onírico, funcionó (comercialmente) entre las masas de consumidores (de audiovisual) en nuestra adorable época de desencanto, despertando los atávicos mecanismos de la mística: algún envoltorio omniabarcante (algún “sentido”) ha de haber a lo largo y ancho de sus seis temporadas qe le otorguen “unidad”, algo por lo qe podamos considerar qe el primer y el último capítulo pertenecen a la misma “serie”…

Hace falta aclarar una distinción o frontera entre las series y las películas, aun las muy largas. No es el tiempo, no puede serlo si lo vemos como un continente “improductivo” (no es qe el tiempo cambie las cosas, sino qe “las cosas” cambian en el tiempo). “Shoah”, verbi gratia, dura qinientos y pico minutos, pero no es “una serie”, sino un documental. Y lo qe es más: hay series qe se piensan desde la unidad de sentido, como el desarrollo en varios capítulos de una trama, y, a veces, finalizado ese proyecto, se alarga su vida “artificialmente”. Lo único más absurdo a abrir la gallina de los huevos de oro es abandonar la colecta semanal o diaria. La frontera se revela más difusa en cuanto tratamos de descubrirla, ¿qé habra de “caer” bajo el concepto “serie” y qé bajo “película”?.

Ampliemos la óptica, a ver si así nos “aclaramos”, esto es: llegamos a saber por qé razón no nos aclaramos, algo así como una docta diffusĭo. El campo qe intentamos cercar está localizado en la comarca de “La estética”, al menos una vez qe obviamos las intenciones crematísticas de productores y guionistas, tema de cuyo estudio ya se ocupa con pasión sacerdotal el pensamiento económico. “Lost”, todo un Acontecimiento planetario, es tan rico en hechos circundantes qe pasear por su contorno arrojará (¡sin duda!) esbozos aproximativos, helping tags.

Uno de los mitos sobre “Lost”, qe más qe mito es leyenda urbana qe más qe urbana es ciberespacial, es qe los guionistas siguieron con atención los delirios qe los fans posteaban en todos los blogs qe en internet han sido. Las series nacen con una idea, se reproducen (y mueren,) desarrollando tramas qe no estaban en el plan inicial… todo eso es obvio: de ahí qe el mito sea verosímil. Las series, además, son creadas en grupo por un eqipo de guionistas, qe debaten el discurrir de los personajes y de sus relaciones. Esto es tan evidente qe la recepción del contenido se ha convertido en el gozo de consumir el “creando”, el mero seriar, y por lo tanto, la grandeza de una serie qeda dada por su pulso “vital”, por su capacidad para actualizar y al mismo tiempo extender telas qe cada araña-personaje teje. Arte de acción, señores: municipio en alza de la comarca de “La estética”.

A fecha de hoy, creo, sigue abierta la exposición de un grupillo de estudiantes del Master de investigación en Bellas Artes de la Universidad Complutense qe se inauguró hace más o menos una semana en Pozuelo de al-Arcón, con presencia del a la sazón magnífico, dicho sea de paso. Entre la amalgama de propuestas destacaba en su arrinconada esqina “Por su bien”, la instalación-performance qe Luis Alipio había alumbrado tras un proceso de gestación intelectual sencillamente genial. La obra, catalogada de “escultura” por algún “comisario” cuyas nalgas deben de estar aposentadas en el simplón y superado proceso de cosificación del lienzo, apela y “nos” pregunta -con volcánica semiótica- sobre nuestra actitud/acción ante los mecanismos de la censura, obsesión sempiterna del artista -como bien puede apreciarse en su blog-.

Cuando la obra apela, invita a la acción y nos observa: un objeto, una cosa, un… póngase la palabra qe sea: el primado a la incitación a la acción de la instalación-performance en cuestión “nos” maravilla: verdadera plasmación de las aspiraciones del arte conceptual, alejado de la tontería bruta y parca en talento de la mera representación sensual del concepto-obsesión qe sea, no es la forma plástica más o menos encarnizada o bella del concepto, sino creación de sentido, llamada de atención, incitación a la acción, a lo táctil.

La instalación-performance no busca ni se presenta como (¡ni por asomo!) recreación definitiva y sintética de un “todo”, sino qe es erigida como tótem efímero -centro de gravedad, de traslación y de rotación- de la práctica, del creando. Cuando es crítica, exclama angustiosa “¡algo habrá qe hacer!”; cuando lúdica, “¡danza!”; cuando verdadera, cardíacamente “¡vive!, ¡ama!”, si es qe hay alguna diferencia entre esas dos palabras. Aunqe parezca imposible, las series de televisión tienen también su vitalidad, su pulso. De ahí qe algunas crezcan y otras, languidecientes, de modo tibio anochezcan.


[videocurrencia gracias a Serrano]

El capítulo undécimo de la última temporada de “House” es el anochecer casi maldito de todo un jalón de la cinematografía seriada. Las tramas, qe van apagándose, recorren los recovecos de lo nimio; los personajes, ¡tan lejos de ser vacuos, tan pesados, tan ricos!, descienden al suelo de sus realidades cotidianas como bolas de acero en el mar; la poca sustancialidad de los conflictos reluce en planos abusivamente oscuros: persianas bajadas y lámparas qe no se encienden remarcan el destino y el carácter cara a cara en todas y cada una de las discusiones irrelevantes qe zurcen el guión tras el clímax qe para la inmanencia sicalíptica de la serie supuso el beso (el real) de los dos principales protagonistas, polo de tensión de la trama qe una vez sobrepasado se ha convertido en minucia, por ya conocido.

Frente a esto, la tercera temporada de “El mentalista” madura su pulso, qe tras la infancia y la adolescencia aparece como escenario de un enriqecimiento continuo de los personajes, aliñado, además, con pistas en la búsqeda de “Red John” qe van engordando el saco de la búsqeda, qe toda creación es una búsqeda, reafirmando, a la par qe nutriendo, el horizonte de sentido de la trama. Los personajes principales, el héroe y la ausencia-presente del antihéroe, y los secundarios abandonan capítulo a capítulo la liviandad luminosa y alegremente, sin traicionar sus biografías: más bien todo lo contrario: realizándolas. Paso a paso y con firmeza y verosimilitud el coro se encamina (¿”hacia”?), en un creando-crear vital y nutritivo.

El doctor House y “El mentalista”, junto a no pocos otros caracteres de series americanas (Sheldon Cooper de Big Bang Theory), tienen en común combinar unas habilidades profesionales sobresalientes con vidas cotidianas desestructuradas. Sus series resultan interesantes por la continua construcción del personaje, qe va cuajando y colocándose entre los sentimientos de afinidad del espectador. Wagner ha muerto: el desarrollo de la serie cobra vida propia, los puzzles qe han de resolver profesionalmente -el cebo- pasan a un segundo plano: no hay historias qe contar sino actividad, acción, creación de lazos y situaciones. El espectador no contempla: siente qe participa: en la pantalla no se “pasa” una historieta sino qe las circunstancias de los personajes sobrepasan la pantalla cuando, introducidos en su universo simbólico, nos descubrimos “enganchados”.

“¡A ver qé pasa!”, a ver qé pasa con House, con su decadencia, y con El mentalista, en auge. Lejos qedan las tardes luminosas en el hospital, con aqellas animaciones qe ilustraban la narración del doctor sobre el problema ya resuelto, los gags en la consulta… el tono moribundo de la serie no parece tener remedio, aunqe hasta el rabo todo sea toro. El eqipo del mentalista está cada vez más vivo, fulgurante, los personajes se dedican cada nuevo capítulo a cebarse a tomar vida propia y se anuncian, pronto, fuegos artificiales. El buen estado de salud de esta serie tampoco sorprende, aunqe no deja de ser curioso, al echar un vistazo en la filmoteca qién fue la primera paciente de House.

fotograma del primer capítulo (piloto) de House

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Acerca de kyriosfnet

cada vez que pongo algo en el blog, muere un gatito.
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Una respuesta a KINGDOMS RISE, KINGDOMS FALL

  1. Gerardo dijo:

    Frantxu, no es que nadie lo lea, es que es MUY largo, y para cuando acabamos de leerlo, ya no quedan fuerzas ni para escribir, jajajaja. Que, no, hombre, que está muy bien. Pero me sorprende leerte sobre televisión, lo reconozco. Y eso si, desde el cariño, como te metas con Lost, te mato. Pero desde el cariño, eh???

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