La almáciga de Luis Alubio

De acuerdo con mi experiencia, nada
se opone tanto a la poesía como los
negocios, ni siquiera el crimen.
(H. D. Thoreau)

Cosmogonías en germant, geometrías radicales (y distribuidas): Luis Alipio presenta con “Almáciga” un botón (más) de sus obseartiones habituales, no sin plétora de posibles interpretaciones, mediante una apoteosis de su “indisciplinar” estilo.

En el cubículo blanco nos saludan las formas, como le sucede al voyeur de laboratorio con un microscopio ante una comuna de bacterias: esa es la primera impresión qe impone “Almáciga”, la ultimate (aunqe seguramente no última) acometida de Luis Alipio en la “línea” de su fértil cartesianismoorgánico. Construida gota a gota, paso a paso, beso a beso, la obra rezuma amor y trabajo, características habituales en los trabajos del artista castellanoleonés, qe vuelve una vez más a corregir su deje calvinista con sutiles -aunqe rotundos- gestos de despreocupación luminosa. Las ideas, los contextos, el lugar de exposición y los usos del encargo confluyen y se disuelven en los tres paneles de “Almáciga”, trasladando al espectador la certeza topográfica de qe todo lo qe hay en derredor de esta obra ha surgido a partir de ella.

La elección de materiales es un acierto indiscutible. Si aqel “Madrid, ciudad” distópico nos alertaba ante los peligros del afloramiento urbano, “Almáciga” nos susurra con optimismo qe en la potencialidad de lo previo, en la(s) semilla(s), está la génesis de lo dado y qe por tanto tanto lo bueno como lo malo ha de ser promovido o evitado por los hacedores de mundos, esto es: nosotros. Alipio nos obliga a ser artistas: tras envolvernos con su aparentemente inofensiva creación, tras ejecutar el “toma” e imponernos el “lee”, su donación, qe es ambigua, qe juega con lo uno y lo múltiple, qe se vale del acto y la latencia, enardece los afectos: una vez dentro de “Almáciga”, estamos forzados a crear nuestra propia salida.

La elección de materiales es sublime. Como ya ocurriera con su “Libro de artista” o con “Rizomas 2”, la obra simula qietud desde la lejanía, pero termina obrando como puro movimiento en qien la encuentra. En esta ocasión, además, el autor llega al maestrazgo de su proceder de corte seminarista, pegando a cada uno de los puntos qe anclan esta producción una inevitable referencia a un álter qe está por construir, pero qe la minuciosa habilidad de Alipio para poner en marcha los más rudimentarios ímpetus de la psiqe de la especie hace germinar de inmediato. Cada átomo de la obra es una parábola y cada parábola un mito y una historia qe ya se han puesto a obrar en la conciencia.

“Almáciga” nos habla sin rodeos de cómo en lo presente está lo futuro y de cómo el sentido está siempre por( )venir. El iluminismo de Luis Alipio antepone una vez más la acción (re)creativa del espectador a cualqier burda vanagloria estilizante. La metáfora qe propone nos empuja a pensar mundos novedosos, lo cual nunca está mal del todo… pero qe va convirtiéndose en una cuestión de supervivencia en tiempos de “crisis”.

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“Almáciga” de Luis Alipio -así como la serie de dibujos “Spring” de Cristina Mur- pueden visitarse en el Vivero de Latina. ¿Cómo llegar?.
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El “conflicto” chipriota

“Todos los presagios identificables indican que el tiempo natural rechazará las exigencias morales de nuestro resentimiento y finalmente las hará desaparecer… Nosotros, las víctimas,  como los verdaderamente incorregibles e irreconciliables, como los reaccionarios, en el sentido estricto de la palabra, opuestos a la historia, y el hecho de que algunos de nosotros sobreviviéramos se presentará por último como una avería.”
(J. Améry)

Signos de (¿o “para”?) la reconciliación intercomunal
Fue en aqel seco mes de abril de 2008 qe la calle Ledras volvió a ser transitable, pues ya parece lejana la idea de qe chipriotas de una y otra etnia y religión vayan, unos y otros, a cruzarla para pegarse tiros. El odio qe llevó a cerrarla, a los enfrentamientos previos y posteriores, a la guerra del 74 y la partición (“de facto”, siempre de facto) parece ir menguando. Aun así, solo una súbita actitud honesta de Turqía podrá poner fin a 40 años de partición de la isla y dibujar un horizonte de convivencia entre musulmanes y cristianos, enfrentados durante siglos por y en esta isla.

La énosi y la partición
Dos -aunqe hay más- visiones geopolíticas de una misma isla, Chipre, recorren la historia contemporánea de las gentes de esta tierra: la llamada “ένωση” (énosi, “unificación”) y la de la partición. La primera, mantenida en estos inicios del tercer milenio por la derecha extrema grecochipriota, afirma qe esto es y debe ser Grecia. La segunda, impulsada sin demasiado decoro por Ankara, propone la creación formal de dos estados soberanos en esta mediterranea gota de tierra. Dichos puntos de vista son antitéticos, y su promoción durante el siglo XX por unos y por otros ha conducido a otra situación difícil en Oriente Próximo, incluyendo un enfrentamiento bélico en el 74 qe, esperemos, fue su momento cumbre.

Pasados más de trenta años desde la guerra, entre los grecochipriotas no abundan qienes mantienen el objetivo político de la énosi. Aunqe haberlos haylos: se les reconoce por qe ponen banderas griegas en las ventanas de su casa y culpan de todo a los turcos, en un relato histórico de buenos y malos en el qe abundan los traidores a la causa helénica, incluyendo al mismísmo Makarios, líder del anticonolianismo, jefe de la iglesia y primer presidente de La república de Chipre.

Allá por los sesenta, el arzobispo, ya electo presidente, abandonó el objetivo de la unificación con Grecia para horror de los pannacionalistas. Fue por ello qe desde Atenas la Junta apoyó un golpe de estado en 1974 con el qe la énosi se libraría de su mayor obstáculo, el jefe del estado chipriota. En esta revuelta militar se justificó Turqía para invadir la isla, legitimada por el tratado de garantizadores y por la constitución chipriota (qe otorgan a Grecia, Turqía y Reino Unido el derecho y el deber de intervenir de cara a garantizar el orden constitucional en la isla). La posterior permanencia del ejército de medias lunas en el norte desvela las verdaderas intenciones de aqella intervención acorde a ley qe derivó en una ignominiosa e ilegal ocupación.

Desde 1974 el norte de Chipre está llenito de soldados turcos. La comunidad turcochipriota, o al menos su clase dirigente, se ha reinventado a sí misma en la llamada “República turca del norte de Chipre” (tal vez sería más correcto llamarla “República turca del Chipre septeptrional”), estado de facto solo reconocido por Ankara. Este ente político está inspirado en la máxima de la partición, lo qe Turqía ha qerido siempre para la isla; objetivo político qe tiene como reqisito y fin la segregación étnica-religiosa, musulmanes en el norte y ortodoxos en el sur, y como instrumento la intervención en la demografía por dos vías. Primero, tras la toma de control de las regiones de Kyrenia, Famagusta y Nicosia-norte, la persecución a los griegos y el llamamiento a los turcochipriotas de toda la isla a qe emigraran a esas áreas. En segundo lugar, el envío de colonos desde la península anatólica.

La calle Ledras
Son ya cuatro las brechas en una de las fronteras (de facto, siempre hay qe decir “de facto” qe sino los sudistas se cabrean) más vergonzosas del planeta. La apertura de la calle Ledras es un significativo signo histórico de histórica reconciliación histórica entre la comunidad grecochipriota y la turcochipriota, segregadas desde 1974. Pero cabreadas desde mucho antes: La calle Ledras la habían cerrado los anglosajones (todos unos expertos en integración intercomunal) cuando unos activistas anticolonialistas panhelenistas le pegaron un tiro a un policía de raíces anatólicas por eso de qe la isla era suya, hecho qe aprovecharon un grupo de simpáticos moritos para apalear ortodoxos y extender la palabra de Alá por medio de la espada. Esto ocurrió años antes de la ocupación militar turca del tercio noreste de la isla de Afrodita, la cual propició la creación de facto (siempre de facto) de dos entidades políticas, el movimiento de los grecochipriotas hacia el sur, al amparo de aqella república qincieañera, y de los turcochipriotas al norte a servir y a amar a Ankara.

Ledras es un símbolo de la desconfianza y del odio entre ortodoxos y mahometanos qe subyacen a los enfrentamientos entre estas gentes a lo largo del siglo XX; un muro qe existía ya cuando se dividió en norte y sur la isla. Ledras fue la primera barrera material entre barrios griegos y turcos. Si su construcción se puede interpretar como un intento de evitar enfrentamientos, su derribo marca en cierto sentido el punto de partida de unas negociaciones enfocadas a posibilitar la convivencia en la isla (y no solo una pálida cohabitación). Una interpretación poética de lo recién acaecido es qe los representantes de una y otra comunidad, encarnados en el ejecutivo de la República de Chipre y las autoridades de la “RTNC”, han llegado a la conclusión de qe los muros no solucionan nada, algo en lo qe Ledras es un ejemplo pues fue el primero de una larga lista. Semejante revelación parece impulsar un frágil proceso de cura y cierre de heridas, qe encontrará en las hipotéticas reparaciones económicas y simbólicas por los daños causados por Turqía durante casi cuarenta años de ocupación la mayor de sus dificultades.

Los problemas de una solución
Un ingrediente esencial es cómo Turqía valorará lo qe está pasando, si como un primer paso hacia la reunificación de facto de la isla bajo un misma autoridad o como un reconocimiento de la República de Chipre hacia la entidad política turcochipriota. Si elige la segunda vía la situación no mejorará un ápice. También la extrema derecha grecochipriota puede dificultar las cosas. Los defensores de la énosi no han abandonado jamás su discurso de máximos y van a considerar “demasiado federal” cualqier marco jurídico qe se proponga. El rechazo en referendum del Plan Annan V podría repetirse y se repetirá al plan qe venga siguiente si Xristofias no consigue de la comunidad turca compromisos y gestos reales, más allá de la retirada de barricadas. Entre estos se lista la salida del ejército turco, difícil pero no imposible, y satisfacer las demandas grecochipriotas sobre las propiedades expoliadas tras 1974.

Aqí la cosa se complica un poco. Algunos griegos aspiran a recuperar sus propiedades en Kyrenia, Famagusta y Lefkosía-norte; a parte de las casi míticas historias qe adornan la esperanza en la prensa y en la opinión pública del sur sobre casas ocupadas por familias turcas en las qe sigue intacto el orden de cosas dejado por los griegos, algunas fincas y terrenos fueron vendidos por los turcos a turistas, principalmente rusos, alemanes e ingleses. Amen de lo qe opinarán las nuevas generaciones nacidas en terrenos ocupados. Esto es un sencillo problema jurídico sobre res y mercadeos de primero de derecho en la teoría, pero una bomba de relojería en la práctica. El nuevo gobierno parece dispuesto a aceptar algunos de los hechos consumados, pasar de la ilegalidad a la legalidad algunos aspectos de la RTNC. Y ese va a ser su talón de Aqiles de puertas hacia dentro.

El díficil eqilibrio qe Xristofias debería conseguir, manteniendo a tirios y troyanos con ánimo conciliador, tiene por dificultad mayor el consumado deseqilibramiento demográfico de la isla. Las migraciones y exilios internos (llamados en términos técnicos político-jurídicos “desplazamientos”), provocados o inducidos, han cambiado la distibrución geográfica de la población, creando artificialmente (o si se pefiere, “belicosamente”) dos áreas, norte y sur, de presumida homogeneidad étnica o religiosa qe nunca había existido. Antes de 1974 Chipre era una isla en la qe tanto los núcleos de población turca como los helénicos estaban distribuidos por toda la superficie del país, cohabitando en las ciudades y localidades más grandes unos y otros y, aun existiendo aldeas mahometanas y pueblos griegos, conformando en todos los departamentos administrativos una más o menos estable relación 80-20. A día de hoy, pasado todo lo pasado, estos grupos se encuentran estancados a los lados de la línea verde qe la ONU vigila.

Este hecho, esta construida distribución demográfica, resultante de la guerra, la amenaza del genocidio, el expolio, la guerra y (en definitiva) un subsuelo de infraternidades, ha sido la mayor transformación de la isla en el plano sociopolítico desde qe su historia empieza, allá en los orígenes de la civilización mediterránea. Sostenido y alimentado durante cuarenta años, el enraizamiento, las nuevas generaciones y (en definitiva) el sentido común hacen poco recomendable una recuperación, forzada, de la crasis previa a 1974: no se puede tantos años después hacer como si nada hubiera pasado, devolver a cada cual al lugar en el qe estaba hace casi medio siglo, darles una palmadita en la espalda y esperar qe funcione. Sería peor qe la enfermedad el remedio y ni éste sería aqello. La baza jugada por Turqía, los hechos consumados, tan inmoral como irreparable, ha hecho de una tierra de mestizaje (en un sentido descriptivo y no tontoprogre) un foco de tensión con dos marcados polos. Una situación qe es el medio y el fin más favorable a Ankara: el estancamiento es de interés para los musulmanes, y cualqier negociación o propuesta hecha a partir de esta situación también. Ellos ganaron.

Pasos dados y estadios superados en la historia qe no han vuelta atrás haberlos haylos: La isla de Chipre está a día de hoy étnica, religiosa y políticamente visiblemente partida, casi “repartida”, en norte y sur entre turco-chipriotas y greco-chipriotas. La inacción política también tiene consecuencias y el objetivo histórico de Turqía, la partición, está de facto alcanzado. La república de Chipre, el único país de la Unión Europea oficialmente ocupado por una potencia extranjera en un tercio de su territorio, una pequeña democracia económicamente saneada gracias al turismo y el circular del capital, resultó ser una forma política -diseñada por el Reino Unido, qe mantiene (legalmente) la soberanía en el 3% de la isla qe ocupan sus dos bases militares- de naturaleza entrópica.

 

imagen del barrio de Barósia, al sur de Ammójostos

En la playa de Famagusta, ciudad-icono nacional del crecimiento económico traído por el turismo en los años sesenta y del horror, también, del enfrentamiento, se alzan los hoteles con las ventanas rotas: el barrio está vallado: no se puede entrar desde hace cuarenta años: los turcos no ocuparon esta zona, simplemente la abrazaron con alambre de espino y esperaron a qe, con el tiempo, la erosión fuera demoliendo las fachadas de este Benidorm del mediterráneo oriental y los cimientos de aqella república plurirreligiosa, multiétnica y casi “anormal”. Los esqeletos de hormigón, solemnes y tétricos, conforman una ciudad-escultura símbolo de la sinrazón.

Los greco-chipriotas dicen qe dentro de esas casas están sus portafotos y sus ropas; qe, en los escaparates de las avenidas, los maniqís, como mensajeros del pasado, lucen la moda qe a la moda estaba hace medio siglo. A día de hoy, la perra realidad nos cuenta qe la tozudez greco-chipriota, casi obsesionada por una unificación política “de facto” en la isla, debería despertar del ensueño: ellos perdieron.

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Pirámides de vinilo

Página de la exposición

Cualquiera puede visitar “Dirty: The filthy of everyday life”, bien sea acudiendo a Welcome collection en Londres o bien mediante la visita virtual. Las exposiciones virtuales afortunadamente son cada día más comunes y sus ventajas son innegables.

La muestra enlaza varios temas bastante dispares:

Por un lado, cuando dicen que “As germs are invisible to the naked eye, there are no obvious indicators of their successful removal, hence no limit to the amount of cleaning that might be necessary” apunta a los límites desdibujados de las técnicas de higienización, y cómo en consecuencias a lo largo de tres siglos se ha suvertido hacia fines que no son la propia salud de la población. Aunque en mi opinión no ahonda lo suficiente en la gravedad  y las consecuencias de este asunto.

Por otro, cuando citan a Mary Douglas, cuando dice que la suciedad es “matter out of place”, o William Ian Miller que lo asqueroso es aquello que “transgrede categorias”, no podemos evitar pensar en Basurillo.

¿Qué ocurre con la basura cuando se ha quedado sin porvenir, sin esperanza de reciclaje o regeneración?

Los human@s siempre hemos tenido un afán complusivo por superar nuestra limitación, por ello, antaño las grandes civilizaciones construyeron sus pirámides en piedra y grabaron sus ideas sobre roca. Nosotros no somos menos sino más, y para ello hemos investigado nuevas tecnonlogías que nos permitan disponer de materiales con un degradación mínima: Los residuos sólidos urbano no “se devanecen en el aire” ¿estará en lo cierto Bauman al decir que vivimos en un tiempo líquido, en un imperio de lo efimero? Nuestras pirámides están hechas de poliuretano, vinilo y baquelita  para conmemorar nuestro poder para eternamente.

Además podemos ver el documental de Maghna Haldar que incluye música de Godspeed you! Black emperor. Totally gorgeous!

Reviews down here:


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A cualquier cosa llaman filosofía

Es triste que vivamos bajo la amenaza de una mega tormenta solar, es triste ver al estado de bienestar agonizando, es triste que estalle una guerra. A la lista añadiré que es triste ver el esperpento que se vive en la facultad de filosofía.

La tristeza es una emoción causada por la pérdida o la ausencia de nuestro objeto de deseo. Triste fue, por tanto, la ausencia de una buena charla (que era lo que ansiaba encontrarme allí).Digamos que no soy quien para decidir si la chala con Él fue una buena charla o una mala charla. Sin embargo ese estar fuera me permitió deleitarme con la batalla ideológica desde la lejanía. Muy sublime todo, eh? Sólo me quedó la experiencia estética, la propia de aquello que no está en su sitio. Sino ¿alguien me puede explicar que es lo que sucedió allí esa tarde?Lo que sí que pude constatar es que para los habitantes de la casa (por usar expresiones complutensiles) la belicosidad de sus argumentos o la falta de autocrítica hacia sus propios principios es el pan suyo de cada día. Han olvidado que las certezas no son para ellos, tampoco los dogmas ni los actos de fe. Lo siento, pero esa casa no es vuestro hogar.Los estudiantes mostraron que estaban fuera de lugar desde el momento en que ante la crítica respondieron haciendo oídos sordos ¿Habrase visto algo así en una facultad? Mucho menos me esperaba eso de unos amantes de la sabiduría.

“La independencia es fundamental” dijo Él, y con razón, sin una mínima autonomía un estudiante de filosofía nunca podrá llegar  ser un intelectual. Ahora los estudiantes sólo son contenedores de ideas porque confunden las universidades con los think tanks (estos últimos se autodenominan como fábricas de ideas). Si la universidad ya no es un espacio donde romper las cadenas ¿esto qué cojones es? Sinceramente, mi consejo es que empecéis a llamarlo arte, no filosofía, sino “¿cómo llamar a ese algo que está en un lugar que no es suyo, que no pertenece al lugar en el que está, o que falta a su lugar propio?” A eso Él lo llama obra de arte. Y otros ruinas del pasado.

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Sismología y suciedad

Y bien ¿qué es la crítica? ¿cómo dar respuesta a la impertinente pregunta acerca del lugar de la crítica  o a aquélla otra, recientemente planteada por un amigo, acerca del papel de los intelectuales en la sociedad o, por plantearlo en otros términos, acerca del vínculo entre teoría y praxis? Como a mi modo de ver (quizá debido a exceso de impaciencia entre culpables autoconscientes) la pregunta quedó sin respuesta voy a intentar, por un lado definir el problema llevándolo a una dirección determinada y que actualmente me resulta  familiar ( el combate entre normatividad y praxis de  los postwittgenstenianos contra su maestro) y, en segundo lugar, adelantando una segunda dirección en la que creo que puede ir la respuesta. O sea que será una indicación sobre otra indicación.

Quienes se han visto atraídos por la filosofía del segundo Wittgenstein se han topado con la siguiente situación: el autor caracteriza sus juegos de lenguaje como formas de vida, los cuales son plurales y diferenciables, constan de proposiciones fijas y otras variables ( en una línea  similar si bien con diferencias respecto de Kuhn, Lakatos, etc), avanza hacia los límites del juego en el que él mismo se halla inmerso y se topa con la figura del loco , el BPD (Borderline personality disorder), quien permite establecer tales límites. El loco coincide aquí con el autor y por tanto con el filósofo, quien a juicio de Wittgenstein se limitaría a describir el juego de lenguaje “dejando las cosas como están”. Además de la inquietante presencia de un “crítico” que es sólo espectador del mundo en que vive, se plantea el problema de inconmensurabilidad de juegos de lenguaje definidos como plurales (sincrónica y diacrónicamente).

Como ejemplo un fragmento de la película Revolutionary Road:

 

Así las cosas surge el debate entre los postwittgensteinianos acerca de la relación entre normatividad y praxis ¿ha de consistir la filosofía en mera descripción y en qué sentido dicha descripción puede decirse “crítica”? Calificado de “positivista”este talante de mero registro presuntamente neutral e “inocente” de la realidad se considera automáticamente como ineficaz o de escasa fuerza para establecer cualquier modelo normativo que se pretenda racional.  La misma crítica toca a otros “empiristas”  más pretéritos, como Hume. Pero ¿fueron las descripciones de ambos autores actos “neutros”, fue la “descripción” de la causalidad de Hume un acto “neutro”o cuestionó la verdad de las leyes gravitatorias newtonianas, fue la “descripción” de “su”juego de lenguaje un acto neutro por parte de Wittgenstein o no sirvió más bien para trazar los límites del juego de lenguaje y acotar así un suelo firme de creencias común a una colectividad de participantes en dicho juego?

Al criticar la escasa potencialidad de ambos autores a nivel afirmativo o , dicho de otro modo, al alabar sus dotes como “críticos” en sentido negativo haciendo ver su déficit programático y su ineficacia política ( con argumentos que desembocan todos en la pregunta “¿y entonces qué?”) se plantea con frecuencia la dicotomía entre “el plano del ser”, “el plano del deber ser” y, más aún, se subraya la necesidad de que el segundo pertenezca a una región transcendente respecto del primero. Deberíamos cuestionar la necesidad de tal veredicto.

En un mapa de placas tectónicas podemos ver cómo el límite de cada placa supone una dimensión exterior a ella que la acota y separa de otra placa también acotada, ese límite es además la  falla que permite y explica el movimiento de cada fragmento. Y todo ello sin salir del planeta Tierra. Es desde ese límite a la par interior y exterior a cada placa y a la siguiente como puede conocerse la extensión y forma del pedazo.

El trazado de los límites de los juegos de lenguaje, la sede de las contradicciones, la morada de los parias que no dominan el lenguaje y permanecen en él siempre enajeados, siempre conversos y marranos, la extrañeza respecto del mundo, el trato con desconocidos, lejos de tratarse de una descripción neutra, impersonal o inocente es  motor del cambio, a la par dibujante y demiurgo, configurador de una ontología. Paradójicamente no le es ajeno al paria el mundo en que se siente extraño, justamente sólo él desplaza todo lo demás tratando de buscar un sitio. Su crítica es tanto más encarnizada (le va la vida en ello) en cuanto surge de su necesidad de apropiación, de recuperación de un lugar que le ha sido arrebatado en ese juego de lenguaje que él mismo otea.

“Una pragmática que tomara conciencia de sí, es decir, que tomara conciencia de su condición necesariamente infectasucia, esto es, como afectada por las instancias que reconoce como propias de su misma relevancia significativa, tiene la ventaja de que permite el diálogo real, la comunicación real. Es cierto que esta comunicación no está limpia de intereses, pero la pragmática sucia sólo obliga a que estos intereses sean declarados, sean puestos encima de la mesa, no sean ocultados, para lo que basta con aplicar las máximas de Grice que son, como he explicado antes, éticos y no sólo lógicos. Con esto no creo que vayamos a ninguna parte especialmente fabulosa, pero, al menos, no nos quedamos en una parálisis completa. Defiendo, pues, una filosofía del lenguaje que asume el carácter, no de descripción de los fenómenos del lenguaje, sino de crítica de lo que en esos fenómenos está implicado cultural e incluso ontológicamente –por tanto una pragmática que a sí misma se considera como una pragmática ontológica y que, por eso mismo, se hace cargo de los propios presupuestos, de otra parte inevitables o irreductibles.” QUINTÍN RACIONERO CARMONA.

Nota:  esto ha sido un borrador que está pendiente de reescritura. Agradezco todos los comentarios.

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Nunca fue tan hermosa la hermosura.

“[...]En cuanto tal, el juego es una forma de “conocimiento práctico” o pre-conocimiento que, como antes sugeríamos, puede llamarse sabiduría (o incluso talento: ese instinto necesario para acertar en el blanco cuando se lanzan flechas a ciegas, la inspiración) y que se configura a modo de “prejuicios” que orientan la práctica de los jugadores constituyendo una tradición[*]. La orientan de manera tan decisiva que, como sugiere Pierre Bourdieu (a quien a menudo seguiremos en este parágrafo), pueden considerarse las reglas -los prejuicios prácticos o comportamientos “inspirados” de los jugadores nativos- como una suerte de sentido comunitario de la orientación que, para abreviar, nosotros denominaremos de aquí en adelante “sentido común”, y que sirve a cada jugador para “saber” (o “adivinar”, pues la adivinación es una función poética, ese arte de nombrar lo innombrable o disparar a ciegas y acertar), por ejemplo, cómo, cuándo, de qué y de quién tiene que reírse y cómo, cuándo, de qué y de quién no, qué es lo que “pega” y lo que “no pega” que haga cada jugador en cada jugada, qué es lo que “cuadra” y lo que “no cuadra”, qué es lo “oportuno y qué lo “inoportuno” en tal o cual situación, etc. -cosas, todas ellas, que recubrimos bajo el nombre de virtud-, sin que, por otra parte, puedan estos jugadores en ningún momento ofrecer justificaciones argumentales de ese “sentido de la orientación” o sentido común que reside en sus músculos, en sus automatismos conductuales más habitualizados, como en general no pueden justificarse los “prejuicios” o “presentemientos” que rigen los comportamientos convertidos en costumbres, como no pueden justificar los poetas la “inspiración” que les faculta para “dar en el blanco” o la destreza que poseen para utilizar la palabra más adecuada en cada frase (pues esta “destreza” del poeta no es, en buena parte, más que sabiduría comunitaria en estado práctico), como no pueden los productores justificar por qué fabrican los vestidos, los platos o los vasos como los fabrican, ni en qué consiste su maestría de artesanos, como no sea recurriendo a eso de “lo que pega” y “lo que no pega”, y como en general no podemos los hablantes de una lengua explicar por qué la palabra “pan” nombra tan adecuadamente el pan y la palabra “vino” tan adecuadamente el vino; dado que todo lo que procede del sentido común (o, lo que es lo mismo, de la autoridad de la tradición, todo lo que se hace o se sabe de memoria) se considera forzosamente indiscutible (la transgresión de alguna de estas reglas implícitas sólo puede enfrentarse con asco, con terror, con un desagrado infinito que incluso llama a la agresividad, y sólo puede atribuirse a la más terrible maldad o a la más completa estupidez), y dado que este sentido común es el que determina (siempre mediante criterios prácticos: una forma de sonreír, de sentarse, de mover las manos) qué cosas son o no son “para nosotros” y qué personas son “de los nuestros” o “no de los nuestros”, frecuentemente los “no de los nustros” -los que practican otras prácticas o tienen otros prejuicios- son prejuzgados como dechados de maldad y/o de estupidez.[...]”

(José Luis Pardo, “La regla del juego”, pág. 95-96)

*El texto incluye aqí una nota a pie de página en la qe se recoge una cita de Gadamer. Si por algún casual lo reproducido no fuera suficiente para qe el lector de este blog alcance el orgasmo, remitimos humildemente al muy recomendable libro.

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Televisión, manipulación

Este es mi primer artículo para el archipiélago !me encanta ser la nueva isla en la red!

Bring down the government
They don’t, they don’t speak for us

Jose Luis nos recuerda los mismo que su compañero Jacques, quien reprende a Walter por pretender deducir cambios en la manera de “dividir lo sensible” a partir de los cambios tecnológicos. Mucho aprecio tu obra, le dice, pero es la revolución técnica se produce después de la revolución estética.

Rise up and take the power back, it’s time that
The fat cats had a heart attack, you know that

Similar es el caso que nos ocupa con las tecnologías derivadas de la páginas güeb interactiva enfocada al usuario, que comprende blog, redes sociales o recientemente buscadores, y que recibe el nombre de web 2.0. La cuestión es ¿se trata de una reconfiguración social o tencológica?

No seamos ingenuos. Estos usos no fueron paridos por un ordenador, ni por un modem wifi. Más bien, viejas consignas libertarias, abiertas a la discusión, apátridas que encontraron su lugar aquí, lugar virtual eso sí.

De hecho, podemos ver cierta hibridación: si como dicen los nuevos profetas tecnológicos los blogs pretenden acabar con la agenda (inter)nacional, no tendrían cabida los web de periódicos, radios o televisiones del “antiguo régimen”. Sí que lo tienen.

Pero, argumentarán algunos, son vestigios y su sistema no funciona. Falso. Véase los rankings, trending topics o simplemente los buscadores. Todos ellos funcionan a través de un sencillo y añejo filtro cualitativo: el número de visitas. Sin duda es contradictorio que elaboren sus listas de “mejores resultados” a partir de datos cuantitativos. Estas soluciones se apartan de la nueva sensibilité de las redes distribuidas.

Por cierto, tocando un titular muy de moda, las revueltas del Magreb donde muchos ven el protagonismo de las nuevas tecnologías. No se malinterprete esto, importantes son, pero como lo son también los emigrantes europeos, la educación humanística o Al-Jazeera.

- ¿Qué urbanita treintañero no tiene V en su carpeta de descargas? ¿Acaso alguien duda que esos jóvenes no escuchan “uprising” o “no surprises“? – Cierto. Eso explica eso los de los anónimos esos gritando “televisión, manipulación” – No, hombre – le contesté – no sólo eso. Explica lo que pasa desde Túnez hasta China.

Jose Luis no te preocupes. Dicen que cuando los medios callan, los muros hablan. Eso mismo: cuando los periodicos callan, los blogs hablan.

“Involuntary order breeds dissatisfaction, mother of disorder; parent of the guillotine.  Authoritarian societies are like formation skating.  Intricate, mechanically precise, and above all, precarious, beneath civilisation’s fragile crust, cold chaos churns…and there are places where the ice is treacherously thin.”

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