Los jóvenes de principios de siglo nos sentíamos retratados por aquella serie de Antena 3, “Compañeros”, no sé si recordáis, que comenzaba con la sintonía pegadiza “no te fallaré”. Quizás no sea coincidencia que la masa coreásemos (a aquel jóven cazurro que plantaba cara al castellano inapelable) en su día victorioso: “no nos falles (entonces)”.
La Factory de Moncloa, eso que hay entre la UE y las autonomías, nos obsequió con estilosas campañas, muy arty, que son inasibles por la política (aunque haya empeño en buscar la manera) porque pertenecen al ámbito de la dermoestética y como tal, como formas de lo sensible, deben ser interpretadas. La política a gran escala es así.
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Compañeros, una vez pasado el zapaterismo, nos pone los pelos de punta: nuestro himen desgarrado no puede aguanatar tal chute de progresía juvenil, la ensoñación del buenrollismo multiculturalista, hasta la mítica pedagogía savateriana.
Se nos invita a unirnos al cambio como si eso fuera posible, ahora lo que se lleva es curso del 63. Nos piden que caigan las escamas de nuestro ojos, y ¿qué vemos? Poca cosa, un gallego ambiguo que trae la lección aprendida: No prometo que no te fallaré. Pero Mariano ¿A quién vas a fallar?
El 2004 dio comienzo a la era zapaterista que ahora toca a su fin. Presagiaba el inicial triunfo su final: en el fondo el movimiento telemático que siguió al 11m y desencadenó el triunfo electoral marcó las pautas de los avatares políticos de los últimos años. Un atentado anónimo – sobre cuya autoría aún siguen discutiendo las teorías más conspiratorias y que misteriosamente desapareció de los medios de comunicación transcurrido el período electoral- desencadenó una reacción masificada igualmente anónima, desparramada de un teléfono a otro a contrarreloj animando a una ciudadanía asustada. Pues bien, las tácticas telemáticas y el anonimato vencieron en la batalla electoral del 2004: un gobierno anónimo, definido por parámetros y variables no demasiado definidas (número n de hombres,número n de mujeres) y al frente discursos que no dicen nada, salvo la oposición en bloque a un enemigo bien identificado. Y mientras el impersonal y el indefinido empezaban a inundar la gramática gubernamental, se ideaban fórmulas en favor de la igualdad y los derechos civiles, se enarbolaba el estandarte de la igualdad y la cohesión social,se perfilaba en definitiva un procedimiento de evitación de una herencia malévola frente a la cual la idea de progreso adquiría un sentido cada vez más soteriológico.
Un gobierno anónimo, de Nadie, en el que “se proponían” medias en pro de unos valores incuestionablemente salvíficos para la humanidad en su conjunto, “se difundían” de tal forma que prodigaban a la par “monstruos” enemigos de la ideología bienpensante para quienes quedaba reservada la palabra “fascista”, elegida también como nomenclatura para marcar cualquier puesta en cuestión de los valores salvíficos intocables.
Y bien, el anonimato se fue extendiendo, en ocasiones tomando una forma algo descarada – la aparentemente neutra asignatura de Educación para la ciudadanía por ejemplo- y se dejó ver incluso en los últimos movimientos de protesta en contra del propio zapaterismo, que se dirigían contra los partidos en general, desde una postura indefinida, hablando en pro de la totalidad – de nuevo “somos el todo, la gente corriente, podrías ser tú”- , asumiendo en definitiva una retórica aprendida en una escuela ciertamente autoritaria a fuer de difusa. Los mismos medios telemáticos que parieron el zapaterismo auguraban su final. Desde la cafetería de la esquina un portátil conectado a wifi preparaba en Twitter y Facebook la última manifestación en contra de la traición a la derrota prometida de un enemigo perfectamente localizado:
En marzo de 2004 yo fumaba Lucky Strike. Llevaba algo más de medio año fuera de casa, y había sustituido (en dicho periodo) un vicio ocasional y ecléctico (variaba cada fin de semana de color de cajetilla) por un hábito marcado y diario. Algo menos de un año antes había votado, y por primera vez, en las municipales, a Tanque, supongo que porque, al margen de que habría sido un muy buen concejal (y de que era el mejor candidato), el PSOE (y la ciudad entera) parecía incapaz de salirse de la lucha por las promesas tipo “grandes proyectos” y el despilfarro, esa modulación del darwinismo electoral que afectó a buena parte de nuestro querido país (y que aun hoy con vacas flacas sigue ejerciendo como polo de tensión desde un “después de la crisis” prometido en el cual volverán los teleféricos y las papeleras y farolas de hierro forjado, Israel material urbana a la que llegaremos ahorrando electricidad en horas e intensidad de alumbrado público), y que, en el caso particular de la capital de El Bierzo, funcionó como amnésico eje del desprecio a la elegante austeridad de Don Celso.
Epifanía diurna ahora ilocalizable en la línea de instantes sucesivos que me dijeron no es el tiempo, con jovial sorpresa me di cuenta de que las máquinas expendedoras de cigarrillos de la facultad y de mi casa tenían siempre publicidad de “Lucky”. ¿Habría sido movido por los mecanismos visibles e invisibles de la publicidad y la mercadotecnia?.
Fuera por lo que fuera, el 14 de marzo yo era un joven fumador de Lucky bastante contento por el cambio de gobierno que había apoyado, que se había anunciado como un “giro a la izquierda” que tendría entre sus objetivos nada más y nada menos que redistribuir la riqueza (que de aquella era incluso material) a través de una asistencia pública de calidad, “el cuarto pilar del estado del bienestar”. Así que allí estuve yo, como un júligan coreando “no nos falles”, como si los partidismos futboleros tuvieran alguna dignidad trasladable a unas elecciones. Como si los resultados electorales debieran ser celebrados como las victorias que se logran en el último minuto con un penalty que sí “fue”, justamente pitado.
La ritualización de las rutinarias y tediosas jornadas electorales (“los candidatos han votado a tal hora con sus mujeres”, “a mediodía la participación es ‘x’ superior a la de hace cuatro años”, “los sondeos a pie de urna dan la victoria a…”, “con el tantoporciento escrutado Fulanito ha reconocido la derrota”, “He llamado a Menganito y le he felicitado por su victoria”) tiene su clímax en la aparición del tal Menganito, sonriente y luminoso, ante sus hinchas, histéricos y extáticos. Uno de los símbolos de la victoria en 1996 de aquel prohombre de Valladolid que sacó a España del rincón de la historia fue el coreo desenfrenado del inolvidable “Pujol, enano, habla en castellano”. En el caso de Zapatero en 2004, el grito que los medios de comunicación destacaron fue el de “no nos falles”.
Podríamos empezar a divagar sobre el discutible mito de la menor fidelidad y mayor actitud crítica de los votantes de izquierda (cuando se quiere decir con ese término “del PSOE”), en el que el símbolo del cambio político de 2004 (el grito “no nos falles”) entroncaría estupendamente, como un momento de casi lucidez masiva una vez caída ya la noche en la calle de Ferraz. Sea como fuere, esa fue la escena de partida para el nuevo presidente del gobierno, ése que iba a ocuparse de que el crecimiento económico, como el de una bola de nieve que hacemos rodar por una cuesta, no se nos fuera de las manos; ése que terminaría abandonando el cargo cuando el país ya había perdido su soberanía económica.
El izquierdismo de Zapatero se quedó en humo y tonteo con los símbolos y las formas externas que son consideradas “izquierda”, pero sin demasiada convicción: se cambió la legislación de modo que dos personas del mismo sexo pudieran formar un matrimonio, pero de vez en cuando en algún mitin, siempre sutilmente y entre líneas, se practicaba un humorismo homófobo repugnante contra el líder de la oposición; se puso en marcha la dependencia, y, cuando algunas comunidades renquearon en su aplicación, la mecánica insoportable de lo políticamente correcto superpuso la autonomía de los territorios a lo que se había presentado como fundamental para los ciudadanos. Se reinventó el lenguaje con “nuevos derechos” y “estatutos de nueva generación”, no sin culto al líder constituyente (una ministra llegó a considerar públicamente su coincidencia en el cargo con la presidencia rotatoria de la UE como parte de un acontecimiento planetario), y se reforzó la perversión de utilizar “izquierda” y “derecha” como sinónimos de “bueno” y “malo”. Pero eso sí, cuando la malvada derecha se hizo fuerte en demagogia contra el plan de vivienda de la ministra Trujillo (las portadas de “La razón” de por aquel entonces fueron absolutamente sublimes), el gobierno reculó. Si hubo un momento en el que habría sido creíble la existencia de un entramado de capitalistas con puro y chistera fue aquel, que no tuvo otra consecuencia que la ministra y su plan, si no el único al menos (en cuando a política económica) el más digno de ser catalogado de “izquierdista”, yéndose por el retrete.
El mito del “talante” crítico de los votantes del PSOE con su propio partido quedó fulminado en 2008: hubimos reelección, fumata roja que ya nadie en su sano juicio podía creerse. En 2011, tras su languideciente gateo hacia la salida, uno de los mayores desprestigiadores de la socialdemocracia deja el gobierno, la política… y lo único que me da pena: las páginas de “El jueves”.
Uno de los gritos-eslóganes más repetidos por los participantes en las protestas del 15M/15O es el de “no nos representan”, y tal vez sea, dicha expresión, uno de los ingredientes nucleares de la “indignación” de los “indignados”, lo cual se plasma en el proceso de deliberación que han elegido, a saber: el asambleario. Este grito va dirigido a la llamada “clase política”, pero la certeza que lo sostiene no es sino de tipo psicológico. Los “indignados” no se sienten representados, y a través de esa emoción ven coloreados de legitimidad política sus órganos deliberativos (apellidados “directos”).
Contrariamente a aquello en lo que el desarrollo de esta concepción emocional de la representación desemboca (esto es: la deslegitimación de las instituciones y la acción directa), el sentido “político” de la palabra en cuestión es tajante: los diputados nos representan las instituciones que median en la resolución de conflictos. Sí, sí nos representan: son nuestros representantes y de las decisiones que han tomado vienen estos lodos. La capacidad, por tanto, de cada individuo en el proceso de toma de decisiones que afectan a todos los individuos está limitada, es decir: tenemos elecciones en las que se aplica el principio de “un ciudadano, un voto”, que viene a significar que en la práctica cada cual puede introducir en la urna un único voto, y que en teoría el voto de cada uno “vale” lo mismo.
Uno de los problemas denunciados por los “indignados” tiene que ver con esto último. El “valor” de un voto (que, en teoría, debería ser igual al valor cualquier otro) viene a ser su capacidad efectiva de instalar en el Congreso de los diputados a un ciudadano que represente a un cierto número de votantes por un periodo limitado de tiempo, que se llama “legislatura”. Esto no ocurre efectivamente España, pues la correlación de los votos recibidos por los distintos partidos políticos y la asignación de los 350 “escaños” a dichas fuerzas está distorsionada.
Así, por ejemplo, en las elecciones generales de 2008 los resultados fueron los siguientes:
Partido
Votos
%voto
Escaños
%escaños
distorsión abs.
distorsión rel.
PSOE
11288698
43,87%
169
48,29%
4,42%
0,101
PP
10277809
39,94%
153
43,71%
3,78%
0,095
IU
969871
3,77%
2
0,57%
-3,20%
-0,848
CIU
779425
3,03%
11
3,14%
0,11%
0,038
PNV
306128
1,19%
6
1,71%
0,52%
0,441
UpyD
306078
1,19%
1
0,29%
-0,90%
-0,760
ESQERRA
298139
1,16%
3
0,86%
-0,30%
-0,260
BNG
212543
0,83%
2
0,57%
-0,25%
-0,308
CC
174629
0,68%
2
0,57%
-0,11%
-0,158
CA
68679
0,27%
NA-BAI
62398
0,24%
1
0,29%
0,04%
0,178
EA
50371
0,20%
CHA
38202
0,15%
Blanco
286182
1,11%
Los “indignados” -y otros muchos- culpan de esta distorsión a la “Ley D’Hondt”, que en verdad no es una ley sino un sistema de reparto de escaños. Y en el fondo tampoco es verdad que sea “su culpa”: el sistema D’Hondt reparte los escaños a partir de una serie de divisiones al monto total de votos obtenidos por cada candidatura. La cantidad de votos recibidos por cada partido será dividida sucesivamente por 1, 2, 3… y el resultado de esa división es apuntado en una tabla. Entonces se señalan cuáles son las cantidades más altas y se reparten los diputados. En wikipedia está perfectamente explicado.
Este sistema de reparto no “distorsiona” excesivamente los resultados de las elecciones. Por ejemplo, en una circunscripción “X” imaginemos que han de repartirse 5 escaños:
Circunscripción “X”
REPARTE 5 DIPUTADOS
1
2
3
4
5
Partido A
1040
1040
520
346
260
208
Partido B
630
630
315
210
157,5
126
Partido C
310
310
155
103
77,5
62
Resultado:
%voto
nºescaños
%escaños
distorsion abs
distorsión rel.
Partido A
52,53%
3
60,00%
7,47%
0,1423
Partido B
31,82%
2
40,00%
8,18%
0,2571
Partido C
15,66%
0
El partido “A” obtendría 3 escaños y el partido “B” obtendría 2. El partido “C”, que recibe el 15% de los votos no obtendría ninguno de los 5 escaños a repartitr, pero en sí mismo eso no es “grave” pues el 15% de 5 es 0’75 (mo llega a un escaño) y para que con dichos votos el partido “C” obtuviera algún escaño habría de quitárselo o bien al “B” (con lo que “B” y “C” tendrían los mimos escaños a pesar de que el primero le duplica en votos) o bien al “A” (que tendría 2, y a pesar de tener más de la mitar de los votos no tendría “mayoría absoluta”). Con el sistema D’Hondt, el país “X” tendría un parlamento en el que se ha respetado el principio de “un ciudadano, un voto”. El problema es que “X” no es un país, sino una circunscripción.
El grueso del problema no está en el sistema D’Hondt, sino en que la ley electoral española tiene por circunscripción la provincia, esto es: tiene 50 circunscripciones. Para ejemplificar esto de forma sencilla , basta con imaginar que en el resto de circunscripciones del país en el que está la circunscripción “X” del ejemplo hubiera exactamente el mismo resultado en unas elecciones. Este país hipotético va a tener 10 circunscripciones todas con la misma población, y “reparte” en sus elecciones 50 diputados, 5 en cada una de sus provincias. Si este país tiene por circunscripción la provincia, el partido “A” obtendría 30 diputados (3 en cada una de las 10 circunscripciones), el “B” obtendría 20 (2×10) y el “C” se quedaría en cero (no llegaría a obtener diputado en ninguna provincia. Pero… ¿cuál sería el resultado si la circunscripción fuera única?. El siguiente:
Resultado:
%voto
nºescaños
%escaños
distorsion abs
distorsión rel.
Partido A
52,53%
27
54,00%
1,47%
0,0281
Partido B
31,82%
16
32,00%
0,18%
0,0057
Partido C
15,66%
7
14,00%
-1,66%
-0,1058
No incluyo la tabla entera (cada cual puede hacerla en su casa), porque no creo ser el único que tiene curiosidad por saber cómo sería el parlamento español si utilizásemos el sistema D’Hondt para “repartir” escaños entre las formaciones políticas considerando la opción de la circunscripción única.
Resultados electorales de 2008 aplicando circunscripción única:
PSOE
PP
IU-ICV
CiU
PNV
UpyD
ERC
BNG
CC
CA
1
11288698
10277809
969871
779425
306128
306078
298139
212543
174629
68679
2
5644349
5138905
484936
389713
153064
153039
149070
106272
87315
34340
3
3762899
3425936
323290
259808
102043
102026
99380
70848
58210
22893
4
2822175
2569452
242468
194856
76532
76520
74535
53136
43657
17170
5
2257740
2055562
193974
155885
61226
61216
59628
42509
34926
13736
6
1881450
1712968
161645
129904
51021
51013
49690
35424
29105
11447
7
1612671
1468258
138553
111346
43733
43725
42591
30363
24947
9811
8
1411087
1284726
121234
97428
38266
38260
37267
26568
21829
8585
9
1254300
1141979
107763
86603
34014
34009
33127
23616
19403
7631
10
1128870
1027781
96987
77943
30613
30608
29814
21254
17463
6868
11
1026245
934346
88170
70857
27830
27825
27104
19322
15875
6244
12
940725
856484
80823
64952
25511
25507
24845
17712
14552
5723
13
868361
790601
74605
59956
23548
23544
22934
16349
13433
5283
14
806336
734129
69277
55673
21866
21863
21296
15182
12474
4906
15
752580
685187
41
275334
250678
66
171041
155724
16
705544
642363
42
268779
244710
67
168488
153400
17
664041
604577
43
262528
239019
68
166010
151144
18
627150
570989
44
256561
233587
69
163604
148954
19
594142
540937
45
250860
228396
70
161267
146826
20
564435
513890
46
245406
223431
71
158996
144758
21
537557
489419
47
240185
218677
72
156787
142747
22
513123
467173
48
235181
214121
73
154640
140792
23
490813
446861
49
230382
209751
74
152550
138889
24
470362
428242
50
225774
205556
75
150516
137037
25
451548
411112
51
221347
201526
76
148536
135234
26
434181
395300
52
217090
197650
77
146606
133478
27
418100
380660
53
212994
193921
78
144727
131767
28
403168
367065
54
209050
190330
79
142895
130099
29
389265
354407
55
205249
186869
80
141109
128473
30
376290
342594
56
201584
183532
81
139367
126887
31
364152
331542
57
198047
180312
82
137667
125339
32
352772
321182
58
194633
177204
83
136008
123829
33
342082
311449
59
191334
174200
84
134389
122355
34
332021
302289
60
188145
171297
85
132808
120915
35
322534
293652
61
185061
168489
86
131264
119509
36
313575
285495
62
182076
165771
87
129755
118136
37
305100
277779
63
179186
163140
88
128281
116793
38
297071
270469
64
176386
160591
89
126839
115481
39
289454
263534
65
173672
158120
90
125430
114198
40
282217
256945
116
97316
88602
141
80062
72892
117
96485
87845
142
79498
72379
118
95667
87100
143
78942
71873
119
94863
86368
144
78394
71374
120
94072
85648
145
77853
70881
121
93295
84941
146
77320
70396
122
92530
84244
147
76794
69917
123
91778
83559
148
76275
69445
124
91038
82886
149
75763
68979
125
90310
82222
150
75258
68519
126
89593
81570
151
74760
68065
127
88887
80928
152
74268
67617
128
88193
80295
153
73782
67175
129
87509
79673
154
73303
66739
130
86836
79060
155
72830
66308
131
86173
78457
156
72363
65883
132
85520
77862
157
71903
65464
133
84877
77277
158
71447
65049
134
84244
76700
159
70998
64640
135
83620
76132
160
70554
64236
136
83005
75572
161
70116
63837
137
82399
75021
162
69683
63443
138
81802
74477
163
69256
63054
139
81214
73941
140
80634
73413
En resumen:
Partido
Votos
escaños
%escaños
distorsion abs.
distorsion rel.
PSOE
11288698
44,53%
162
46,29%
1,76%
0,039
PP
10277809
40,54%
147
42,00%
1,46%
0,036
IU-ICV
969871
3,83%
13
3,71%
-0,11%
-0,029
CiU
779425
3,07%
11
3,14%
0,07%
0,022
PNV
306128
1,21%
4
1,14%
-0,06%
-0,054
UpyD
306078
1,21%
4
1,14%
-0,06%
-0,053
ERC
298139
1,18%
4
1,14%
-0,03%
-0,028
BNG
212543
0,84%
3
0,86%
0,02%
0,022
CC
174629
0,69%
2
0,57%
-0,12%
-0,170
CA
68679
0,27%
NA-BAI
62398
0,25%
EA
50371
0,20%
CHA
38202
0,15%
En definitiva: el sistema de reparto D’Hondt no es pernicioso en sí mismo, pues la distorsión que provoca es mínima. En términos relativos (que vendrían a ser el valor sobre cada voto que se sustrae o añade) está, al menos en este caso, lejos de llegar a una décima, excepto en el caso de la última de las formaciones en conseguir diputado.
Los beneficiados
Pero, ¡basta ya de números!. Quizá lo más paradójico de el sistema electoral no es una cuestión estrictamente de cifras. Si miramos las consecuencias de la existencia de tantísimas circunscripciones, podemos ver inmediatamente que los perjudicados son IU-IPV y UpyD (o mejor dicho: sus votantes…). Pero a la hora de identificar a los “beneficiados” creo que no vale con mirar las cifras.
El ecosistema parlamentario de la última legislatura, en la que el PSOE-PSC no tuvo mayoría absoluta, el peso de los representantes de CiU y PNV fue muy importante pues a la hora de lograr los 176 de la mayoría el gobierno de Zapatero ha dependido de estas dos formaciones. En el caso de PNV, el “circunscripcionismo” le beneficia cuantitativamente. Por suparte, CiU tiene un número de diputados más o menos equivalente a su número de votos. El principal beneficio que dichas formaciones obtienen del actual sistema electoral es indirecto y cualitativo: a causa de la “sangría” (numérica) que sufren IU-IPV y UpyD, los nacionalistas catalanes y vascos (que tienen aproximadamente la misma cantidad de voyos que respectivamente comunistas y magentas) ven desaparecer dos competidores directos en la lucha por ser “bisagra”. El “peso” de una formación política no depende únicamente de la cantidad de diputados que tenga, sino de su situación en el contexto de un parlamento donde existen otras.
¿Centralismo?
Uno de los argumentos más comunes contra la circunscripción única es que su aplicación supondría un centralismo enorme a la hora de confeccionar listas electoraes, o dicho de otra forma: que todos los diputados de PSOE y PP -principalmente- serían elegidos por sus órganos centrales y que por tanto no habría representantes de todas las partes del país. Nunca me ha parecido una crítica consistente (en ninguna de sus articulaciones), pero aún así se podría solventar de una forma muy facil.
Se trataría de resolver el reparto de diputados en dos fases. En la primera, tomando como circunscripción el conjunto del estado, se repartirían los diputados por partidos o coaliciones, lo que con los datos de 2008 tendría el resultante mostrado en la última tabla. Una vez conocido el número de diputados “conseguido” por cada partido, se aplicaría de nuevo el sistema D’Hondt a cada uno de los partidos, tendiendo ahora sí en cuenta los resultados en cada provincia. Es decir, los 162 escaños que el PSOE habría obtenido con circunscripción única se distribuirían según los resultados de esta formación en cada provincia, aplicando en dichas sucesivas fases algo así como un “doble D’Hondt”. El resultado sería el siguiente:
diputados:
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
23
MADRID
1377996
1377996
688998
459332
344499
275599
229666
196857
172250
153111
137800
125272
22
BARCELONA
1295940
1295940
647970
431980
323985
259188
215990
185134
161993
143993
129594
117813
10
SEVILLA
626558
626558
313279
208853
156640
125312
104426
89508
78320
69618
62656
56960
10
VALENCIA
594273
594273
297137
198091
148568
118855
99046
84896
74284
66030
59427
54025
6
ALICANTE
380305
380305
190153
126768
95076
76061
63384
54329
47538
42256
38031
34573
6
MÁLAGA
359046
359046
179523
119682
89762
71809
59841
51292
44881
39894
35905
32641
5
CÁDIZ
328822
328822
164411
109607
82206
65764
54804
46975
41103
36536
32882
29893
5
ASTURIAS
326477
326477
163239
108826
81619
65295
54413
46640
40810
36275
32648
29680
4
LA CORUÑA
279527
279527
139764
93176
69882
55905
46588
39932
34941
31059
27953
25412
4
GRANADA
264974
264974
132487
88325
66244
52995
44162
37853
33122
29442
26497
24089
4
ZARAGOZA
254479
254479
127240
84826
63620
50896
42413
36354
31810
28275
25448
23134
4
MURCIA
247858
247858
123929
82619
61965
49572
41310
35408
30982
27540
24786
22533
4
CÓRDOBA
246470
246470
123235
82157
61618
49294
41078
35210
30809
27386
24647
22406
3
VIZCAYA
230728
230728
115364
76909
57682
46146
38455
32961
28841
25636
23073
20975
3
JAEN
230026
230026
115013
76675
57507
46005
38338
32861
28753
25558
23003
20911
3
PONTEVEDRA
229747
229747
114874
76582
57437
45949
38291
32821
28718
25527
22975
20886
3
BADAJOZ
221976
221976
110988
73992
55494
44395
36996
31711
27747
24664
22198
20180
3
LAS PALMAS
213056
213056
106528
71019
53264
42611
35509
30437
26632
23673
21306
19369
3
BALEARES
209451
209451
104726
69817
52363
41890
34909
29922
26181
23272
20945
19041
2
S.C. TENERIFE
174082
174082
87041
58027
43521
34816
29014
24869
21760
19342
17408
15826
2
TARRAGONA
167959
167959
83980
55986
41990
33592
27993
23994
20995
18662
16796
15269
2
TOLEDO
167423
167423
83712
55808
41856
33485
27904
23918
20928
18603
16742
15220
2
CANTABRIA
158009
158009
79005
52670
39502
31602
26335
22573
19751
17557
15801
14364
2
HUELVA
149494
149494
74747
49831
37374
29899
24916
21356
18687
16610
14949
13590
2
VALLADOLID
147461
147461
73731
49154
36865
29492
24577
21066
18433
16385
14746
13406
2
CIUDAD REAL
144114
144114
72057
48038
36029
28823
24019
20588
18014
16013
14411
13101
2
LEÓN
140733
140733
70367
46911
35183
28147
23456
20105
17592
15637
14073
12794
2
CASTELLÓN
139395
139395
69698
46465
34849
27879
23233
19914
17424
15488
13940
12672
2
CÁCERES
139216
139216
69608
46405
34804
27843
23203
19888
17402
15468
13922
12656
2
ALMERÍA
136887
136887
68444
45629
34222
27377
22815
19555
17111
15210
13689
12444
2
GERONA
131008
131008
65504
43669
32752
26202
21835
18715
16376
14556
13101
11910
2
GIPÚZKOA
125659
125659
62830
41886
31415
25132
20943
17951
15707
13962
12566
11424
1
NAVARRA
115837
115837
57919
38612
28959
23167
19306
16548
14480
12871
11584
10531
1
ALBACETE
108451
108451
54226
36150
27113
21690
18075
15493
13556
12050
10845
9859
1
BURGOS
92388
92388
46194
30796
23097
18478
15398
13198
11549
10265
9239
8399
1
LUGO
92362
92362
46181
30787
23091
18472
15394
13195
11545
10262
9236
8397
1
SALAMANCA
89647
89647
44824
29882
22412
17929
14941
12807
11206
9961
8965
8150
1
ORENSE
82373
82373
41187
27458
20593
16475
13729
11768
10297
9153
8237
7488
1
LA RIOJA
80678
80678
40339
26893
20170
16136
13446
11525
10085
8964
8068
7334
1
LÉRIDA
77870
77870
38935
25957
19468
15574
12978
11124
9734
8652
7787
7079
1
ÁLAVA
69180
69180
34590
23060
17295
13836
11530
9883
8648
7687
6918
6289
1
HUESCA
62954
62954
31477
20985
15739
12591
10492
8993
7869
6995
6295
5723
1
CUENCA
59671
59671
29836
19890
14918
11934
9945
8524
7459
6630
5967
5425
GUADALAJARA
54468
54468
27234
18156
13617
10894
9078
7781
6809
6052
5447
4952
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
MADRID
114833
106000
98428
91866
86125
81059
76555
72526
68900
65619
62636
59913
57417
BCN
107995
99688
92567
86396
80996
76232
71997
68207
64797
61711
58906
56345
53998
Se podría decir que, de este modo, las provincias poco pobladas “no tendrían diputados”, que, por ejemplo, los votantes al PSOE de Guadalaja “no estarían representados”. Es mentira: sí lo estarían, en tanto que votantes del PSOE, aunque no en tanto que “habitantes de Guadalajara”. Pero cabe recordar que el congreso no es una cámara de representación territorial.
Para ir concluyendo…
Es obvio que los resultados de 2008 fueron lo que fueron y que el sistema de reparto de diputados entonces fue el que fue, es decir, que de haber sido otro habrían sido otros los resultados (tanto en voto como en escaños). Quiero decir: esto es solo una proyección, si se hubiera aplicado un sistema como el supuesto aquí, con su circunscripción única y su segunda fase territorial para el reparto “interno” al partido, es probable que partidos como el PNV y NA-BAI -o al menos una parte de este segundo- habrían acudido en coalición a las elecciones, de cara a conseguir el mayor número posible de diputados y repartirlos después entre las cuatro provincias en las que “se presentan” -de hecho, con circunscripción única los votos de NA-BAI se “perderían”-. Pero es importante aclarar el sistema D’Hondt es meramente una herramienta de reparto, que tiene como consecuencia una correlación “justa” entre número de votos y de escaños, y que existen formas de “aplicarlo” que no distorsionan los resultados más de lo necesario para que más de 40 millones de ciudadanos sean representados por 350 diputados.
No se han tenido en cuenta a la hora de hacer estos cálculos posibilidades (la mar de interesantes) tales como que el voto en blanco se traduzca en escaños (supongo que vacíos). Esto es interesante, pero es más importante que los conceptos estén claros (como que la “ley D’Hondt” no es una ley ni la representación una cuestión psicológica). Hay mucha confusión con el voto en blanco, el voto nulo y la abstención. El sistema electoral español hace operar en un sentido muy cercando a la abstención y el voto nulo, pero no así al blanco.
El voto nulo se opone al voto válido, y sobre el monto total de este segundo se aplica una “barrera de entrada” al reparto del 3% en cada circunscripción (esto es: todo partido debe superar el 3% del voto en una determinada circunscripción para que, por lo menos, se le apunte en una columna de la tabla de reparto -cosa que no se ha hecho en los ejemplos puestos-). El voto en blanco es un tipo de voto válido, y por tanto eleva esa barrera. Es opción de cada cual decidir qué vota en unas elecciones, pero se debe hacer a sabiendas de que por lo general el voto en blanco beneficia indirectamente a los partidos más votados pues al elevar el monto total de voto válido eleva así mismo su 3% y ese “aumento” de la barrera puede suponer que en una circunscripción “grande”, que reparta muchos diputados, un partido con el 2’99%, que tal vez podría llegar a conseguir uno, no sea incluído en las tablas de reparto.
En la práctica esto suele resultar bastante nimio: que en una determinada circunscripción todo partido debe superar el 3% del voto válido para “entrar al reparto”, esta barrera de entrada, da casi “igual” debido a que lo que hace de muchos votos votos “inútiles” es la existencia de tantas circunscripciones. Aun así cabe recordar que a la hora de formar grupo parlamentario se exige el 5% del voto en el conjunto del estado, por lo que (aunque muchos votos no se conviertan en “diputados”) todo voto cuenta en ese sentido.
Cambiar o no cambiar la ley electoral es un tema a favor o en contra del cual se puede y de hecho se discute. Pero tanto si es para estar a favor como en contra, más vale hacer un buen diagnóstico de la situación, ver qué papel juega cada elemento y por tanto saber cómo funciona algo antes de entrar como un elefante a una cacharería, aun con la mejor de las voluntades. “D’Hondt” es una palabra que casi todo el mundo conoce, hasta la saciedad, pero las quejas solemnes no deberían estar formuladas con brocha tan gorda porque de ese modo los problemas “reales” terminan encubriéndose.
Parece que por definición no, sin embargo sospecho que tras esta redundancia haya algo a parte de un potente cohesivo, a base de lamento iracundo: los acampados se quedaron huérfanos de élites intelectuales (que salvo contadas excepciones hicieron acto de presencia y acto de protesta).
1/La insubordinación de los indignados no es su aspecto original. Me explico: en su origen, empezó como una sentada no autorizada en Sol, fueron expulsados inmediatamente, y volvieron para pasar la noche doblando su número. La desautorización de las autoridades (jueces, policías, periodistas, políticos) es un fenómeno cotidiano de sobra conocido; el 15M otro ejemplo del fenómeno de la anti-corrupción: que pretenden podar las ramas enfermas y no hace más que dañar aun más el tronco ya deteriorado. Consecuentemente, es complicado diferenciarse los innumerables eventos des-comunales y demás botellones en blanco o en arcoiris, en rojigualdo o en blanquiamarillo.
Aclaración, imprescindible
Más tarde se incitó posicionarse públicamente en contra de la corrupción, luego se pidió movilizarse a los jóvenes apáticos y finalmente se exigió un programa con soluciones consensuadas ¿era exigible un consenso? Durante este tiempo han ido ocupando progresivamente espacios que ocupaban figuras autorizadas, cuyo labor debía ser precisamente denunciar, movilizar y proponer soluciones.
2/En este punto, la ausencia de argumentos, es cuando emerge mi indignación. Los huérfanos aparentan una gran ignorancia en sus propuestas, les acusan de ser los niños de la LOGSE. Sin embargo, tenemos que desengañarnos: son hijos del ladrillazo, la generación que dejo de estudiar porque en el insti no se ganaba pasta. Y recalco ésto porque hay una siniestra similitud en los mapas de corrupción y de fracaso “escolar” (explicación: no fracasa el sistema educativo sino el laboral). Lógico.
Zugasti ” El movimiento 15M, en particular, es radicalmente secular en la medida en que rechaza la autoridad tradicional y no reconoce más soberanía que la emanada de la voluntad popular reunida en asamblea callejera, pero difícilmente se puede reconocer como “ilustrado” un movimiento en el que, de hecho, acampa sin obstáculos la irracionalidad y no reconoce más límites a su libertad que el arbitrio de sus deseos, por fantásticos que sean.” Aquí
Algunos blogueros han detectado una interesantes contradicciones: se desmarcan del estado pero reclaman más intervencionismo por su parte o repiten estructuras rancias (una marcha desde las periferias al centro) pese a autodefinirse como un movimiento horizontal, transversal y distribuido.
Al igual que el huérfano, no es tanto que rechacen la autoridad sino que están privados de ella. Cualquier indignado se vanagloria de no depender ni de un partido ni de un sindicato ¿Esto es realmente algo positivo o sólo la única alternativa en una sociedad en descomposición? Ante este paisaje, la pregunta que se hace todo el mundo es si realmente queremos un tutelaje.
3/Epítome. Ese anquilosamiento en la capacidad de afrontar la coyuntura actual es la falta de originalidad, fuente de su conservadurismo. Insisto: aunque se busquen de buena fe soluciones (de ámbito general y urgente) no es nada sin una contextualización de la información, sólo un “dónde va Vicente, donde va la gente”. Aquí yace el giro de movimiento social a movimiento popular.
Canclini: “En realidad estamos viviendo algo más radical que la despolitización; se trata de una desinstitucionalización.” Aquí
No quiero ser pesimista, porque no lo soy, pero la rabia colectiva quiere cabezas de turco, brujas y supervillanos a los que “ajusticiar” en las mismas plazas que ocupan. El riesgo de que acaben siendo inocentes es mayor cuanto mayor es la ignorancia. Cuando el intelectual se queda en su gabinete, cuando abandona su labor ilustradora, el charlatán de los intereses particulares lo reemplaza.
No es función de nuestro gobierno impedir que el ciudadano cometa un error;
es función del ciudadano impedir que el gobierno yerre.
(Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos,
Robert H. Jackson, 1950; visto en
“El mundo y sus demonios” (C. Sagan), pág. 454)
La islamización avanza: el mundo secularizado está en peligro; el paternalismo, cuyo yugo algunos fueron capaces de qitar(nos), se reaviva en un horizonte cada vez más tecnocrático. La libertad, en lo metafísico solamente postulable y en lo político/civil tan fuerte en su contingencia como la capacidad de sacrificio qe ella misma para, está siendo asediada. Los mismos qe tañen las campanas qe señalan los peligros del atontamiento son los qe nos atontan: la fantasía está al asedio en déposant peligros qe no existen hasta qe son creados mediante la alarma. Si hace no mucho el higienismo-geist nos vomitaba (dan ganas de pensar que) a modo de globo sonda su último delirio, no ha mucho han tomado forma los peores augurios: Papá-Estado prefiere una vez más prohibir a regular; las alarmadas masas aplauden a su apocalíptico salvador y rugen al fantasmagórico causante de sus desgracias, qe aunqe desfigurado (y siempre en construcción) parece ir tomando forma, licéncieseme el esbozo: algo así como un controlador aéreo fumador y agnóstico. Sólo mentar su nombre mueve el bandajo: tolón… tolón… tolón…
Los gestores de la gobernación, y los candidatos al puesto qe constituyen la alternancia, necesitan, bien sabido es, de sacrificios periódicos para vender urbi et orbi, mucha mercadotecnia mediante, la imagen de qe ejercen el poder, la ficción de su omnipotencia ejecutiva. Para ello eligen víctimas aseqibles y no otro poder fáctico, endebles hormiguitas tales como un gremio, un artista o intelectual idiota o parlanchín, un medio de comunicación minoritario… peones, alfiles o incluso torres de la verdadera sociedad civil, qe no están al servicio de su bicéfalo leviatán partidiario. ¡Tembloroso tiritaría el lego, de no percibir dichos rituales, si pensara qe el poder constituido está subyugado; y tiritantes temblarían ellos viendo peligrar sus privilegios!.
Las drogas, como todos los placeres, no son ni buenas ni malas en sí, ni por supuesto forman parte de la esencia de la civilización, pues nada material sustenta aqella, ni van necesariamente en su contra. Las drogas pueden, como todos los placeres, ensanchar el gozo de la existencia, haciéndola más valiosa en su conjunto, o destrozarte la vida convirtíendose en el único espacio de gozo. Las drogas, como todos los placeres, pueden mejorar la vida de qien las consume como un aliño o una especia el plato de comida, o empeorarla hasta lo siniestro devaluando el tiempo qe no se dediqe a ellas, enclaustrándonos en los angostos parajes del vicio. “Caer” o “Elevarse” por uno u otro camino es una cuestión de prudencia, virtud, qe como todas las virtudes, reqiere valentía. Los alarmados seguirán siguiendo la zanahoria del líder qe les prometa el nirvana de la infalible abulia mientras en su cobardía amarga desprecien aprender a vivir con sus debilidades. El rebaño de ovejas con i-pod, móvil con mp3 y cámara digital de novecientos once megapíxeles incorporada en la sesera siente qe necesita pastores, cae bajo la atracción de los imanes y cree y compra y compra (y cree en) los tamiflús, antivirus, alarmas y decodificadores de tedeté qe su vivienda unifamiliar con piscina, jardín y casa para el perro -y perro- reqiera. Y qé bonito, sí señor, por cierto, qeda el salón, con todos esos libros, aún plastificados, en la estantería de Ikea. La crucifixión televisada de los fumadores en las cunetas de la principal vía a Roma simboliza el poder omnímodo de qien por nuestra seguridad vela, mientras a la salida de la pelu del barrio residencial mitad disneylandia mitad qirófano se escucha ese “pues algo habrá qe hacer” tan típico cuando de qe alguien grafiteó “ni dios ni amo” enfrente de la iglesia un grupo de seres humanos se entera. Tócate los cojones.
La civilización no es blanca e hipoalergénica. De hecho, no tiene necesariamente característica material alguna: la civilización es un estado de cosas en el qe pueden vivir los seres humanos si deciden todos y cada uno de ellos resolver sus conflictos de un modo y manera acorde a razón. (La razón… ¡ay, la razón, esa cosita mágica qe permite qe podamos diferenciar lo civilizado de lo bárbaro!.) El civismo, mire Vd. por donde, es lo qe lleva a mis vecinos a exigirle qe me devuelva el coche si me lo roba, al margen de qe uno por uno Vd. nos pueda a todos, y al margen también de qe todos juntitos podamos contra Vd. en tanto qe uno. Es lo qe les lleva a apoyarme, a hacer fuerza conmigo, no el hecho empírico de qe seamos más fuertes: el anhelo de justicia.
El civismo, a su vez, es lo qe hace qe yo busqe apoyos para qe Vd. no le corte el clítorix a su hija; y al mismos tiempo lo qe frena el impulso qe yo pudiera tener, si fuera gilipoyas, de impedirle chutarse heroína en su casa. ¡Ay, la heroína, siniestra dama de nuestros mitos más oscuros!. Claro, qe si Vd. corta el clítorix a su hija cada vez qe se chuta, o se emborracha, podría yo caer en la tentación de culpar… ¡qé sé yo, al alcohol?: el caso es qe las consecuencias, en tanto qe actos, no se miden por sus consecuencias, sino en sí mismas, y hay una tendencia a analizar psiqes y sistemas educativos con un broche en la mano qe pone “culpable”, pero es de locos: inqisitorial y rencoroso. Volviendo al clítorix, qe siempre es interesante: es el respeto a la autonomía lo qe me hace ser exigente con los tutores, lo qe impulsa a mis vecinos a apoyarme en mis legítimas reclamaciones sobre aqellos bienes de los qe soy usufructuario y lo qe debe frenar qe yo apoye una ley qe le impida a Vd. montar -con las condiciones (“regulaciones”) de tratamiento de aires impuros pertinentes- libremente un negocio, pongamos por ejemplo, un fumadero.
El gobierno ha decidido qe estará prohibido fumar en cualqier lugar público cerrado. Esto incluye prohibir en todos los negocios, con lo qe qeda prohibido abrir un fumadero. Dado qe la sustancia de esta prohibición va más allá de coyunturas económicas toda argumentación acerca de si este era el momento adecuado para prohibir fumar en los bares qeda fuera de lugar, pero obviamente tintinea.
Por lo visto, lo qe lleva al gobierno a prohibir fumar en cualqier lugar público, y a abrir un fumadero, es qe fumar es malo. Obviamente es mentira. De hecho, si Vd. qiere tener humo en sus pulmones, fumar no solo no es malo, sino qe es la mejor opción. Si Vd. qiere disfrutar del sabor de un puro o jugar con el humo de un cigarrito fumar tampoco es malo, es, de nuevo, lo mejor qe Vd. puede hacer. El gobierno nos dice qe fumar es malo porqe fumar es malo para la salud, o mejor dicho, para “nuestra” salud. Y para los qe le rodean, puesto qe el veneno puede posarse en su ropa y luego dirigirse a cualqier organismo vivo qe le rodee. ¿Ciencia o paranoia?. Como la prohibición qe va a llevar a cabo el gobierno no soluciona el problema del humo de tercera mano, es de esperar, puesto qe el tabaco es malo, qe en fases ulteriores se prohíba fumar en general. El rédito electoral qe la demografía ofrezca será el factor clave qe manejen los gestores del alarmismo oportunista, cuestión qe sí depende de coyunturas y cuya ridiculez hay qe dosificar, por rédito puro y duro. A la paranoia higienista le pasa como a la física moderna, qe no puede encontrar átomos propiamente dichos; como ciertos timos la mar de actuales, es un análisis qe nunca termina.
La cuestión de la bondad o maldad intrínseca de las drogas, entonces, se nos presenta como algo qe sobrevuela el devenir de las encuestas y de la bolsa. Tanto da qe la economía nacional pudiera verse mejorada si el tráfico de drogas dejara de estar en manos de las mafias y cotizara o si proponer legalización del hachís hiciera perder al PSOE más votos entre la población comprendida entre los 55 y los 70 años de los qe le aportaría entre los autónomos con hábitos de reciclaje de vidrio y papel. En el fondo lo qe se plantea tiene qe ver con la opción de envenarme sin envenar a los demás; es decir, depende de una cuestión individual, mi inalienable soberanía sobre el destino de las moléculas qe me conforman y solo sobre éstas, y de una social, el conflicto de eso mismo con eso mismo en los demás. Las prohibiciones extralimitadas acontecen al hilo de la primera. Las regulaciones necesarias. sobre la segunda.
De ahí qe cortar clítorixes, la pena de muerte por lapidación (u otros métodos) o secuestrar a un funcionario de prisiones deba estar prohibido, puesto qe atenta contra eso de “los demás” en lo qe se sustenta qe haya un “nosotros”; en cambio, ahumar puede “regularse”, permitiendo, por ejemplo, qe existan locales a los qe no se permita la entrada a los menores de edad ni a las embarazadas en los qe se permita fumar. Esto es lo qe la ley española decía, más o menos… y parece de lo más normal, al contrario qe la nueva ley, qe prohíbe qe yo monte un negocio legal qe pague impuestos y todo lo qe haga falta en el qe se pueda combustionar lo qe a los clientes -qe no están obligados a entrar- les apetezca puesto qe el resto de clientes no están forzados a estar allí y los qe no están no se verán afectados pues tengo un sistema de ventilación la mar de apropiado qe seguramente me ha costado una pasta. La ley anterior, qe ahora es “la antigua”, regulaba, indicando las condiciones materiales qe debían cumplir, los fumaderos; era/es una buena ley qe iba en la dirección correcta.
Aun aceptando la paranoia higienista del humo de tercera mano o de séptima, si se marca un límite a los miedos del contagio por contacto -paradigma del pensamiento mágico-, en nuestra desarrolladísima sociedad seguiría siendo una cuestión técnologica el poder diseñar espacios para fumadores. La prohibición no está justificada. De hecho, tendría más sentido prohibir fumar en la calle qe prohibir crear fumaderos, puesto qe la usamos todos y el aire no es de nadie (si acaso, de Eolo). Lo qe no tiene sentido alguno es impedir qe se creen negocios en los qe se puede fumar. El objetivo del poder no es gobernar el alma o el cuerpo de los ciudadanos sino regular la vida social de suerte qe cada uno pueda hacer lo qe qiera sin molestar a los demás. Las drogas estarán ahí mientras la gente quiera y pueda. Es posible, y esto es una cuestión de voluntad, diseñar espacios para qe los qe fuman no molesten.
La regulación (posible) y la despenalización de las drogas sólo se pueden censurar desde posturas qe partan del ilimitado pensamiento mágico o qebrantando la única autonomía qe hay: la individual. La cuestión de fondo qe inspira las medidas legislativas qe se nos vienen encima se justifica por el delirio higienista en conjunción con el arcaico paternalismo. Las cuestiones coyunturales, tales como el incumplimiento de la antigua ley o la estadísticamente mayoritaria falta de civismo de los fumadores, se presentan al debate como “ejemplos”, trampas retóricas qe en el discusión política cumplen un papel de cebo para incautos. Así, por ejemplo, de nada vale (del mismo modo qe tiene nulo peso argumentativo recordar qe los fumadores tiran las colillas las suelo o qe durante el tiempo en qe estuvo prohibido qe los menores de edad entrasen en locales de fumadores se hizo la vista gorda en este punto de tal modo qe ahora el gobierno cree qe solo puede hacer una liposucción), de nada en absoluto, recordar a qien piensa qe las drogas deberían estar prohibidas “por ser malas” qe la situación actual de ilegalidad de muchas drogas solo beneficia a los qe sacan beneficio de esta situación, los qe actualmente controlan el mercado.
Los capos del narcotráfico controlan un mercado de bienes de lujo, pero no pagan ningún IVA; dicho mercado tiene enormes barreras de entrada y los conflictos de puertas a dentro se resuelven en la negrura de la ilegalidad. En el contacto qe mantienen con el estado civil no es conspiranoico creer qe utilizarán los únicos medios qe les son posibles: los ilegales. En los alrededores de la sociedad crecen los monstruos, y a su vorágine e imperio seríamos desterrados Vd. o yo si montáramos un negocio o un cultivo: el poder constituido no tardaría en pisarnos como a hormigas.
El estado no recibe impuestos de este negocio, los consumidores se ven también perjudicados por la mala calidad y la falta de garantías legales (v.gr. simples facturas), cualqier iniciativa empresarial qe alguien qiera llevar a cabo se desarrolla en estado de naturaleza… todo esto al compás del aplauso de la masa, a coro en corro alrededor de las banderas del pensamiento mágico y el paternalismo. Las drogas y el civismo se piensan matrimonio imposible y este error, qe a nadie de buena voluntad beneficia, impulsa nuevos pasos en la dirección eqivocada. La islamización avanza: los valores de la democracia liberal han sido abandonados: las solemnes metas de la libertad y la igualdad han dejado de orientar a nuestros gobernantes, atentos como nunca a la coyuntura de la bolsa, la demografía y las estadísticas; únicamente preocupados en mantener algo de poder al precio qe sea, sin el valor suficiente para hacer frente a qienes pueden hacerles frente, regodeándose en el sacrificio de conejillos y hormigas. Desgraciadamente, lo qe ha crecido aqí ya no son enanos.
Qui prodest? (breve epílogo liberal) Dado qe la cuestión principal se circunscribe a la bondad o maldad intrínsecas de las drogas, las cuestiones coyunturales pasaban a un segundo plano, tal vez aceptable a modo de epílogo. ¿A qién beneficia la situación actual?: no al estado, qe se ve obligado a cargar con los costes de los daños qe causan las drogas qe no cotizan; no al consumidor, qe obtiene un producto de calidad incierta en condiciones de protección inexistentes; no al posible nuevo emprendedor, qe se ve hostigado, primero, por las herramientas anti-ilegalidad del estado y por la virulencia, después, en la qe compite fuera de las fronteras de la sociedad. Solo a los poderes del narcotráfico ya establecidos, cuyos métodos ilegales transcienden la nebulosa de la ilegalidad para corromper la sociedad civil contra la qe (mas cabe la cual) tienen qe sobrevivir. Legalizar las drogas supondría eliminar barreras de un jugoso mercado, recuperándose tierras de cultivo, promoviéndose la apertura de nuevos negocios, aumentando el intercambio de bienes y servicios. Incluso creando nueva oferta de narcoturismo en el país más allá de los borrachos anglogermánicos qe viajan al levante. ¿A qién beneficia la situación actual, qién tiene miedo a qe entren nuevos competidores, qién ocupa los tronos del dinero negro, a qién benefician las medidas políticas inspiradas en el irracional e injustificable pensamiento mágico y paternalista?. ¡Qe siga el espectáculo de la caza de hormigas mientras sobre las pilas de dinero negro se construyen las columnas de esos otros poderes qe subyuga(rá)n al constituido!.
“Quizá porque antes de entrar en una estación se tiende a hacer balance de la anterior,” qizá porqe aun mayores qe los trasbordos son los cambios de trayecto, por no hablar del sentimiento pitagórico con el qe los aniversarios nos son dados como “ocasión”, o qizá porqe las noticias sobre el aumento de la prima de riesgo de la deuda soberana española han sido el empujón definitivo a estas frases, “me han venido hoy a la cabeza algunas coincidencias que me ocurrieron”… durante la primavera pasada -y un artículo de Él, claro-.
Amenazaba y amenaza el crisismo con devorarnos con patatas, y la empresa americana de refrescos “Pepsi” ha lanzado una campaña publicitaria en la qe anuncia qe ahora sus latas contienen no sé cuántos centilitros más -por el mismo precio, se supone-. Dicen por ahí qe durante La gran depresión esa misma empresa hizo lo mismo: puso a la venta su producto en continentes mayores y el mejor cociente cantidad/precio volvió más atractivo entre las masas, qe andaban caninas pero también sedientas, el mencionado refrigerio, logrando “Pepsi” con dichos receptáculos cosechar grandes beneficios en aqellos años blanqinegros. Pero (O tempora, O mores!), superadas las adversidades pecuniarias, el líqido elemento pépsico se convirtió en un símbolo de los años de seqía, sufriendo su “imagen de marca” daños severos; y los consumidores, qe son sabios en lo qe se refiere a sabores, cambiaron de chaqeta una vez la sociedad hubo recuperado crédito.
Tampoco pasó nada grave: el reinado del león sigue dejando sobras de las qe el tigre se alimenta, aunqe está claro qe, cuando a largo plazo está amenazada la supervivencia, pensar a corto plazo es el mejor de los caminos. Es normal qe en dichas circunstancias, de por sí hechas de prisas, desconfianza, precipitación e ignorancia, entre otras cosas, prime la gestión de los recursos y atendamos a la satisfacción del interés propio, en base a lo cual sabremos baremar con éxito si cotiza a la baja o al alza lo qe nos qede a la mano. Son tiempos en los qe las distintas modalidades de goce orgásmico onanista es lo único qe tenemos garantizado (en el seno de cualqiero otro podríamos ser traicionados), tiempos de frotarse con todo lo qe se menee cuyo roce nos satisfaga; tiempos de consumo inmediato, tiempos de devorar, deglutir y defecar; tiempos de brutalidad rapaz; pero no temáis: dicho ambiente será el caldo de cultivo de una sociedad mejor (o al menos, de “una sociedad”), la de los qe tuvieron éxito, los supervivientes, y sobre las columnas del mérito ellos construirán su iglesia.
La exhuberancia floral de la pasada primera parecía ser un marco incomparable en el qe la resolución de los grandes conflictos qe nos asolan iba a tener lugar de forma histórica, mítica y -por supuesto- televisada: cuatro Madrid-Barça de los qe saldría un claro vencedor y un vendido, un debate a muerte entre Tomás Gómez y Esperanza Aguirre, otro con Carmen Lomana y Belén Esteban… todo aliñado con la muerte del terrorista más buscado del planeta y la beatificación de un patriarca de Roma. Pero no fue así, nos engañaron con la primavera -qe dijo Manu Chao-, la prensa volvió a demostrar qe es una mera fábrica de titulares -como dijo Él-, dando algo más de combustible a los qe -como E. Lizundia y algunos otros amigos qe escriben y publican- se ríen de la idea de paz perpetua, los “realistas”, en -como dijo Savater- esa acepción qe es “el alka-seltzer de las almas otrora sublevadas”; el realismo “entendido como pura aceptación de la impotencia o del cinismo” ["La tarea del héroe", p. 194], la teoría de los avispados desenmascaradas las bobaliconadas y moralinas qe trataban de ocultar qe vivimos en un perpetuo estado de excepción.
El mundo siguió dando vueltas, como una peonza en un mundo sin dios y sin niños: las tertulias enmendaron lo qe no les gratificó, las batallas finales fueron sucedidas por más batallas, se señaló la fecha de la Supercopa de España qe enfrentaría definitivamente a Real Madrid y Barcelona y las apariciones televisivas de Carmen Lomana (y también de Belén Esteban) no se interrumpieron. Para colmo, entre tanta acumulación de hechos y situaciones inconmensurables, pasamos de puntillas sobre un accidente nuclear, pero la crisis no se resolvió, y este escenario de perpetuo reciclaje de modas y modistos empezó a amenazar con llenarse de cucarachas, dispuestas a remozar nuestra basura, de suerte qe los volcanes y las mágicas bacterias dieran al fin su golpe de estado y pusieran en marcha un nuevo ciclo evolutivo, a saber: de lo casi inorgánico a lo orgánico para pasar después de lo irracional a lo racional… terminando en la sinrazón criminal más o menos sublimada, qe es la enmienda a la totalidad del proceso.
Las máqinas, por su parte, han continuado con su vaivén, aestacionario, desde detrás -lo mecánico- a por encima (el mecanicismo) del sentido. Sus musas marcan el ritmo de nuestros bailes: “eficacia”, “rentabilidad” y “éxito”, tan maleables ad hominem como su reverso (tal vez más tenebroso), la hipersubjetividad hiperestimulada, ingobernable tabula rasa sobre la qe impactan las experiencias con mayúscula (la experiencia Erasmus, la experiencia Complutense, la experiencia Microsoft Internet Explorer, la experiencia Spotify…), un matrimonio -el de estas dos caras- bien avenido, qe en su perpetuación se justifica, perpetuando su justificación, justificándose y perpetuándose.
En este potingue en el qe navegamos naufragando cada vez un poco mejor, en el qe no paran de añadirse novedades, novedades, y novedades, nadie espera qe el fascismo se presente con cruces gamadas y banderas -unos por irresponsables, otros por ingenuos-: ya no “se” lleva, ya no “se” dice, ya no “se” hace así, eso está pasado de moda. Todo está pasado de moda, démodé (pasado) está todo: disfrutemos lo qe hay.
Hay qe aprovechar el momento, como hacen los jóvenes. Pero, ¿cómo descubrir el “momento”, cómo darse cuenta de “la ocasión”, si sólo se descubre cuando ya se ha echado a perder?. Saber qe es el momento sólo es posible después, cuando o bien se ha arruinado la posibilidad de aprovecharlo o bien se ha “acertado” -como acierta un cazador ciego o un poeta-. Saber qe es el momento, destilar del modo y manera del presentarse las cosas las condiciones de la acción “oportuna” sólo es posible una vez qe ha degenerado el templo (y por tanto solo qedan unas runas ruinosas alrededor de las cuales nos es dada una escenografía, un esqeleto de lo qe ya no está siendo), como al bueno de Rousseau se le ocurrió la respuesta “oportuna” a aqella joven insolente mucho después de haberle contestado, y por tanto sólo nos qeda el silencio (o bien, como a los malos actores, huir para adelante).
El silencio de la madurez; y su sonrisa: la de retomar la amistad con las ficciones, pero en tanto qe ficciones, sin cosificadoras irradiaciones, reconociéndonos en el otro, paladeando el néctar de los hombres libres, ése qe ni siqiera en los tiempos de crisis baja (o sube) de “precio”.